Mayor inflación, menor consumo y falta de lluvias, un combo que está haciendo que el sector privado ajuste a la baja sus proyecciones de crecimiento. En menos de tres meses, los economistas recortaron las previsiones y, para algunos, el PBI no llegará a expandirse siquiera un 2% este año. Así, el pronóstico oficial, de 3,5%, ya no es compartido por varios de los analistas y luce cada vez menos realizable.

En sentido contrario, todos esperan más inflación para este año, en torno a 3 puntos adicionales cuando se compara con diciembre. Esta diferencia fue plasmada en el último relevamiento hecho por el Banco Central: el promedio de las respuestas marcó que ahora para 2018 los economistas esperan 19,9%, frente al 16,4% de fines de 2017.

De seis analistas consultados, todos bajaron sus proyecciones de crecimiento para 2018. El espectro actual oscila entre un 1,8%, en la visión más pesimista, a un 3%, aunque desde la consultora más optimista reconocieron que están evaluando recortar ese número.

"Desde el año pasado, comenzamos a reducir nuestras previsiones de crecimiento", reconoció Fausto Spotorno, de OJF y Asociados. Identificó que ya sobre fines de 2017 se empezó a desacelerar la economía, lo que dejó menos arrastre para este año. A ese factor se sumó lo que todos los analistas coinciden que es la gran culpable del recorte en las previsiones de crecimiento: la sequía.

El clima seco y caluroso se prolongó y afecta la cosecha gruesa local, en especial la de la soja.En los últimos tres meses llovió un tercio de lo que suele promediar en la principal zona productiva. Por eso, de acuerdo con los cálculos del Departamento de Agricultura de EE.UU.), la producción local será un 13% menor a la prevista al inicio del ciclo, de 47 millones de toneladas. También la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) redujo por segunda semana consecutiva su estimación para la campaña de soja local, hasta 42 millones de toneladas. En la campaña anterior se recolectaron 57,5 millones de toneladas.

En ese marco, en OJF pasaron de proyectar un crecimiento de 3% a 2,8%, para luego bajar a 2,5% y, por ahora, mantienen en 2,3%. De esta diferencia, medio punto del PBI es por sequía; el resto, variables que se acomodaron a la menor expansión de fines de 2017.

Desde ACM, el economista Guido Lorenzo sostuvo que recortaron desde 3,2% a 2,8%. "Primero bajamos a 3%, por el deterioro de expectativas respecto a la evolución del salario real; luego lo hicimos a 2,8% por menos exportaciones por la sequía", detalló. En ese sentido, la presión de los precios jugó una mala pasada: "Corregimos porque veíamos complicadas las paritarias, un poco más de inflación y salario nominal funcionando un poco como ancla. Y después la sequía nos hizo bajar del 3%", detalló. Para la inflación, en ACM pasaron desde 15,6% a 19,2%.

Amilcar Collante, economista de la Universidad de La Plata y miembro de Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur), detalló que redujo a 2,3%, también por la falta de lluvias. "Las estimaciones de producción caen semana a semana y el número final no sabemos, pero las pérdidas serán importantes; luego habrá que ver en cuánto afloja el consumo ante una inflación que no cede. El determinante será en cuánto ayude el crédito para compensar", señaló.

Martín Vauthier, de EcoGo, presentó la estimación más pesimista: un crecimiento de 1,8% y una inflación de 20,8%, frente a pronósticos de 2,1% y 17,5% que tenían en diciembre.

Desde Econviews, Miguel Zielonka señaló que aún están en 3% para suba del PBI, pero que seguramente lo revisarán a la baja. Para Ecolatina, el crecimiento se ubicará más cerca del 2% interanual que del 2,5% estimado a fines de 2017, por el "shock de la sequía, la aceleración de la inflación y la volatilidad financiera internacional".

Fuente: El Cronista

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