Se trata de una complicación derivada del coronavirus. El síndrome es una enfermedad inflamatoria rara y grave que afecta a los niños y está vinculada al coronavirus.Los síntomas son fiebre y una inflamación de varios órganos que obligue a hospitalizar a los pacientes.

Este síndrome inflamatorio implica la afectación de múltiples sistemas u órganos, como la piel, los intestinos o el sistema nervioso, y tiene un alto impacto a nivel cardiovascular.

La enfermedad se desarrolla en un período de entre seis y ocho semanas posteriores al contacto con el virus. Por lo tanto, no representa una manifestación de enfermedad aguda, sino probablemente una respuesta inflamatoria tardía frente a SARS-CoV-2, donde el sistema inmunológico responde en forma incontrolada y exagerada afectando a múltiples órganos.

Muchos de los casos cursan con fiebre, habitualmente de más de tres días; manifestaciones digestivas, vómitos, dolor abdominal o diarrea; alteraciones cutáneas, erupciones o edemas de miembros; alteraciones oculares, como conjuntivitis no purulenta; alteraciones de la mucosa oral y labios; alteraciones neurológicas, como cefalea, confusión, signos meníngeos; y alteraciones cardiovasculares, alteraciones de la regulación de la tensión arterial, hipotensión, arritmias, inflamación del músculo cardíaco con afectación de la función de bombeo y grados variables de insuficiencia cardiaca y shock cardiogénico.

La alteración respiratoria, como tos o disnea, no es un síntoma frecuente como en la infección aguda por este virus. Sin embargo, la afectación cardíaca termina repercutiendo también sobre el pulmón. El desarrollo de estas manifestaciones puede ir dándose lentamente o evolucionar en forma muy rápida.

Este síndrome fue incorporado por el Ministerio de Salud de la Nación dentro de la definición de caso confirmado Covid-19 en pediatría.

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