Vicente Luis Ferrertenía 68 años y murió luego de ser atacado a los golpes por dos trabajadores de una sucursal del supermercado Coto, en el barrio porteño de San Telmo.

Los agresores fueron identificados como Gabriel Alejandro de la Rosa, vigilador privado de 27 años y Ramón Cerafín Chávez, de 32 años, empleado de Coto. Los dos fueron detenidos por la Policía de la Ciudad acusados de matar a Ferrer después de que descubrieran que supuestamente había robado varios productos.

Según informaron fuentes policiales, el motivo del ataque fueron dos chocolates, un queso fresco de 500 gramos y una botella de vidrio de aceite de oliva de medio litro.

Este jueves por la noche hubo una manifestación de vecinos para repudiar el hecho y exigir justicia. Frente a la sucursal de la cadena comercial colocaron velas en memoria de la víctima.

Una empleada de una panadería de la zona aseguró que los hombres le propinaron varios golpes de puño mientras que él apenas atinó a arrojarles la botella de aceite para defenderse. El jubilado fue sorprendido cuando salía del local tras haber sustraído mercadería. En la vereda, la víctima mantuvo un fuerte entredicho que derivó en la golpiza.

Cuando llegaron los efectivos de la Comisaría Vecinal 1 E de la Policía de la Ciudad, Vicente colapsó y perdió el conocimiento. A pesar de los intentos por reanimarlo y del traslado inmediato al Hospital Argerich, el hombre murió a causa de un traumatismo en su cabeza. El vigilador y el empleado de Coto quedaron detenidos, imputados por homicidio simple

Vicente, nacido el 26 de octubre de 1950, vivía en un pequeño PH de la calle Defensa al 1300, compuesto por seis departamentos y a sólo dos cuadras del supermercado donde recibió la golpiza, según publicó Infobae. Trabajó desde 2007 hasta 2016 para un consorcio de propietarios.

En el edificio ocupaba la penúltima de las unidades, casi al final de un angosto corredor. Estaba solo. Nadie vivía con él. Uno de sus vecinos, un joven de no más de 25 años, dijo que se trataba de una persona muy reservada que apenas intercambiaba un saludo con las personas que viven allí. "Era muy solitario. No vivía con nadie. Sólo me decía hola y chau. No sé nada más de su vida", resaltó.

En el mismo edificio, en el frente, hay un pequeño restaurante que abrió sus puertas recientemente. Una de sus dueñas que Vicente “mantenía contacto con una pareja de jubilados que también vive en el edificio”.

El matrimonio al que hizo referencia se negó a brindar declaraciones. Se los veía algo afectados por lo ocurrido. Vecinos que se habían acercado al lugar indicaron que Ferrer tenía una única hija, que vive en Alemania y que debió viajar de urgencia a la Argentina tras enterarse del fallecimiento de su padre.

Frente al PH, las empleadas de una verdulería no salían de su asombro."Es tremendo. Si alguien me roba una mandarina o una manzana, a los sumo le grito. No podés matar a nadie por eso", dijo la mujer indignada.

Pedido de justicia

Tras conocerse la muerte de Ferrer, los vecinos de San Telmo organizaron una manifestación en la puerta del supermercado, en la esquina de las calles Brasil y Perú.

"Repudiamos el accionar y la pasividad de sus empleados y todos los presentes en el crimen de Vicente Ferrer, que sufría de demencia senil y fue violentamente golpeado y asesinado por el personal de seguridad. Basta de normalizar la violencia", expresaba el mensaje que se difundió en las redes sociales para convocar a los vecinos a la movilización.

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