Lustró los zapatos, planchó su camisa blanca, se peinó y prendió los botones de su chaleco antes de salir de su casa, como siempre.

Lo que podría haber sido la rutina de un día más de trabajo fue distinto para Walter Bertinat, propietario del café de la galería Luro, el viernes pasado cuando pasó por la puerta de su negocio pero caminó una cuadra más para sumarse a la manifestación de gastronómicos en las puertas de la Municipalidad de General Pueyrredon. Allí un nutrido grupo de personas reclamaron la reapertura de bares y restaurantes, y medidas de alivio para el sector.

"Desde muy chico estoy en este rubro, fui caddy de adolescente y a los 16 años llegué a una cantina del Puerto, ahí comencé con cosas chicas, servía los vinos esas cosas. Después me metí en una escuela agraria pero me gustaban mucho los bailes y la música, por eso volví a trabajar en bares. Quise estudiar veterinaria, hasta se me dio por ser cura pero siempre me quedé con trabajos de gastronomía, desde pibe hasta 59 que tengo ahora", contó el mozo emblemático de la galeria céntrica.

"Estoy preocupado, tengo dos hijos y voy a ser abuelo en septiembre", contó Walter a Ahora Mar del Plata.

El mozo admite que nunca vio un crisis "de tal magnitud" y considera que es "momento de estar todos juntos, los propietarios con los empleados". "Con mucho esfuerzo pude abrir mi café "Manotas", en la galería Luro, pero desde la pandemia la recaudación cayó entre un 80 y 90%", lamentó.

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Walter adecuó sus servicios al delivery pero su teléfono dejó de sonar desde mediados de marzo, recibe algunos pedidos de los vecinos exceptuados de la cuarentena pero cree que la mayoría de los que le hacen pedidos son clientes ocasionales. Incluso la atención que generalmente hacía de 6 a 20 se limitó hasta el mediodía.

El único mozo que asistió al reclamo de los gastronómicos también es fanático de la música y llegó a tener un programa de radio dos años en el aire de Radio Láser. Parte de la decoración de su cafetería está dedicada a grandes compositores y cantantes.

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"Me gustan las historias, de la música y de los tragos que es otra de mis pasiones. Me recibí de bartender hace muchos años y me gustaba contar las historias de cada trago, por ejemplo el Séptimo Regimiento habla de una guerra, siempre que me lo piden lo cuento con todos los detalles", contó el propietario de "Manotas" a este medio.

En un grupo de Whatsapp de trabajadores del sector, Walter envió un audio la noche de ayer, emocionado, llamando a la unidad: "No podemos caer tan bajo los gastronómicos, tenemos que salir de esto todos unidos, más unidos que nunca. O salimos todos o no salimos nada", dijo entre lágrimas.

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Consultado por el liderazgo de los reclamos de los mozos de la ciudad, evaluó que se lo toma "con mucha responsabilidad" y que "en este momento es clave que los mozos apoyen a su empleador".

El reclamo de los gastronómicos

Con un fuerte cacerolazo, un grupo de gastronómicos protestó frente a la Municipalidad bajo la consigna "Apertura con Ayuda" en medio de la crisis económica provocada por el aislamiento obligatorio.

El sector reclama la reapertura de los comercios y que al menos cada local pueda trabajar al 30% de su capacidad. Eso, dijeron, implicaría respetar medidas sanitarias como la distancia social, además de las correspondientes para la limpieza del lugar y la higiene del personal y los clientes.

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El jueves pasado se reunieron con integrantes del Gabinete municipal y decidieron realizar la protesta porque no tienen fecha de reapertura y aún no hay una respuesta a los protocolos de sanidad por parte de Provincia y de Nación.

Hasta el momento solo están habilitados únicamente a la venta con envío a domicilio o para llevar. Sin embargo afirman que eso no alcanza para solventar los costos que implica mantener el localtuvimos dificultad de hacerlos efectivos".

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