La vida política de un ministro de Economía en la Argentina no suele estar exenta de dificultades y complicaciones. La actual ministra, Silvina Batakis, tiene la dura tarea de enderezar las distintas variables en el último año y medio de gestión antes de las elecciones generales. Por eso, Batakis puso ojo al pasado y destacó que para ella, José Ger Gelbard fue el mejor ministro de Economía de la historia argentina.

Muchos recuerdan a Gelbard por el fracaso del plan de estabilización, que derivó en una fuerte devaluación e hiperinflación y finalmente en el estallido social conocido como el "Rodrigazo", pero Batakis decidió reivindicarlo.

Gelbard fue ministro en la presidencia de Héctor Cámpora y en el último mandato de Juan Domingo Perón, en 1973. Durante su gestión, el Gobierno elevó nominalmente los salarios en un contexto de alta inflación y también impuso controles cambiarios para evitar una devaluación fuerte de la moneda. Se trata de un esquema repetido por varios gobiernos en los 40 años siguientes, incluyendo el actual, de Alberto Fernández.

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Para Silvina Batakis, José Ber Gelbard fue el mejor ministro de Economía de la historia argentina.

Para Silvina Batakis, José Ber Gelbard fue el mejor ministro de Economía de la historia argentina.

Según el economista e historiador Mario Rapoport, el plan de ese entonces tuvo dos etapas: una con cierto éxito hasta la muerte de Perón y otra con "permanentes marchas y contramarchas" hasta que ocurrió el golpe militar de 1976. La inflación, que venía contenida por una represión de precios durante los años 1972, 1973 y 1974, saltó al 182% en 1975 y al 444% en 1976.

Entre 1972 y 1974, el PBI experimentó un crecimiento sostenido, pero cayó de golpe un 0,9% en 1975 y 1,7% en 1976, al tiempo que aumentó rotundamente el déficit fiscal, hasta llegar a un valor de 15,9% en 1975.

Entonces, con una política de subsidios y un clima de violencia extrema entre la guerrilla conocida como "Montoneros" y la derecha peronista, crecía el desabastecimiento de productos de primera necesidad y surgía con mayor fuerza un mercado negro cada vez más fuerte por el alza en los costos y el control de precios.

Luego de la muerte de Perón y la asunción de su esposa Isabel, Gelbard fue removido de su cargo en Economía y quien tomó su lugar fue Alfredo Gómez Morales, en septiembre de 1974.

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Pero la espiral de esos años no permitió dar continuidad a ningún ministro: Celestino Rodrigo devaluó el 100%, liberó precios y aumentó tarifas, pero la inflación escaló a 63% entre junio y julio de 1975.

Con esa hiperinflación hubo un desfile de ministros en pocos meses: Ernesto Corvalán Nanclares, Pedro Bonani, Antonio Cafiero y Emilio Mondelli. Todos intentaron recurrir a asistencia financiera internacional, que no llegó sino hasta una vez caído el gobierno constitucional.

Entonces, las reservas disponibles del BCRA para pagos inmediatos eran de 23 millones de dólares y la deuda externa llegaba a los 4.941 millones de dólares.

El Fondo Monetario Internacional se había comprometido al otorgamiento de 85 millones de dólares a razón de una línea de facilidades petroleras y otros 135 millones para compensar las caídas en los precios de los productos de exportación.

Sin embargo, a fines de febrero de 1976 el FMI anunció que no avanzaría en esta materia hasta que no se aclarara "el panorama político institucional", lo que significaba la desintegración del gobierno de Isabel Martínez de Perón. Un mes después, el 24 de febrero de 1976, se producía el último golpe militar en nuestro país.

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