Adam Smith, William Petty, Fiedrich Hayek, Milton Friedman. Estos nombres no representan ninguna novedad en el repertorio de exponentes del liberalismo económico, y sin embargo, en el último tiempo volvieron a circular por fuera de las aulas académicas. Los pasillos de la Feria del Libro, los buscadores de las redes sociales, y las bibliotecas de las facultades de ciencias económicas, son algunos de los espacios en donde se desempolvó la bibliografía de los autores. Pero no sólo los liberales clásicos están de moda. Economistas como José Luis Espert o Javier Milei volvieron al mercado editorial con nuevas propuestas (en el caso del segundo, con reedición además de su anterior libro y una obra en cartel que fue vista por más de 30.000 personas). ¿Quién consume este material?

Jóvenes Libertarios, Partido Libertario, Libertarios Argentina, son algunos de los nombres con los que comenzaron a llamarse no hace mucho las organizaciones que se identifican con los principios del liberalismo. No todos piensan de la misma manera. Hacia el interior de esta corriente se pueden identificar al menos tres posturas: liberales clásicos, minarquistas y anarco capitalistas. Cada una de ellas puede definirse respecto a la concepción que tienen de la necesidad del Estado en la sociedad (como liberal en el primer caso, reducido a su mínima expresión en el segundo, y suprimido para el tercero).

En una entrevista con el sitio ámbito.com, una decena de ellos dialogó sobre lo que implica ser libertario hoy, y todos coincidieron en que se trata de su primera incursión en la política.

En todos los casos, el abordaje a los textos y economistas surgió a través de las redes sociales o la televisión. También todos acuerdan que Twitter y Facebook fueron una pieza clave en la conformación del Partido Libertario. “De abajo hacia arriba”, destacan.

“El individuo es lo principal en la sociedad pese a que los demás partidos lo creen al revés y hacen que un voto mayoritario tenga derechos sobre los individuos”, comienza Alejandro, estudiante de economía de 22 años. “Sí, y se creen superiormente morales al resto de la sociedad por ello”, añade Yasmín, diseñadora gráfica de 28.

Ayn Rand, Frederic Bastiat, y Juan Bautista Alberdi son sus lecturas preferidas además de, claro está, Smith y Friedman. De sus contemporáneos, el abogado chileno Axel Kaiser, la politóloga y periodista guatemalteca Gloria Álvarez Cross, y los economistas locales Agustín Etchebarne, Aldo Abraham, e Iván Carrino.

CÓMO Y POR QUÉ

“Lo vi a Espert, lo vi a Milei y me dije esto es lo mío´”. Lilia tiene “más de 30”, es cosplayer, y su primer acercamiento a esta corriente es casi idéntico al del resto de los jóvenes libertarios, quienes aprovechan para aclarar un día de mucho de calor en un café porteño que eligieron el término “libertario” dada la “connotación negativa” que a su entender tiene a nivel local el liberalismo.

Oscilan en su mayoría entre los 18 a los 35 años, de profesiones diversas como también sus orígenes, quienes conforman el Partido Libertario promueven la precandidatura de Espert a presidente.

Fue de hecho en el lanzamiento del economista, en diciembre en el Palacio San Miguel, que cientos de jóvenes se acercaron a apoyar su “pelea contra el populismo”, en una campaña cuyo eslogan es “Recuperemos la Libertad”. En ese entonces Milei también se mostró en el acto y sonaba como candidato del espacio (que aún junta firmas para lograr la personería jurídica) por Capital. Hoy el mediático está alejado debido a que disiente de “las alianzas” que tejió el primero.

“Liberalote”, “Team Alberdi”, “Taxation is defth”, son algunas de las frases que ilustran las remeras que forman parte del merchandising que se vende en cada evento. Otra de las estampas favoritas, claro está, es la Bandera de Gadsden. La icónica serpiente de cascabel en posición espiralada diseñada por el general Christopher Gadsen en la guerra independentista estadounidense condensa una de las máximas liberales, algo así como “no me pises, y yo no te muerdo”.

PROPUESTAS

Para los libertarios, la función del gobierno debe ser la protección de los derechos individuales. Esto abarca la vida, la libertad y la propiedad privada.

En lo económico, los libertarios consideran que el gobierno “no debe atribuirse ninguna función” en el proceso de intercambio de bienes y servicios. Para ellos, los aranceles, las tarifas, las regulaciones y los impuestos (sobre todo los impuestos) “dificultan o impiden que las personas se beneficien plenamente de la división del trabajo y de las ventajas comparativas”, lo que redundaría en una disminución generalizada del nivel de vida de todos.

Respecto a la moneda, abogan por una banca comercial libre, donde cada habitante elija con qué divisa manejarse en su intercambio comercial. Esta es la manera que, a su entender, combatiría mejor la inflación.

La abolición de los impuestos directos es otra de sus propuestas en caso de llegar a gobierno, entendidos como “una expropiación de bienes de redistribución forzosa de la riqueza ajena”. Tampoco creen que deba existir la deuda pública: “No es otra cosa que impuestos diferidos cobrados a futuras generaciones”, reza la plataforma libertaria. La subsistencia de cada persona luego de su retiro laboral, también debe correr por cuenta de cada individuo.

En cuanto a Género, los libertarios parten de la premisa de que varones y mujeres son iguales ante la ley. Medidas tales como leyes de cupo carecen de sentido para ellos. “¿Por qué necesitás privilegios? No necesitás privilegios, sos igual al hombre, luchá”, argumenta Lidia.

Para ella y sus compañeras “la postura está implícita, no hay que marcarla”. En este punto la cita a Ayn Rand es casi obligada. Para la referente liberal, "una mujer puede llegar adonde quiera independientemente del sexo que tenga, lo único que tiene que hacer es mostrar su capacidad. Y si alguien tiene prejuicios y no la contrata, un empleador inteligente lo hará".

HACIA DÓNDE

Actualmente el Partido Libertario tiene representación en todas las provincias, coordinadores por comuna y reuniones en territorio, estructura y afiliación.

La continuidad de estos espacios después del escenario electoral será determinante para que el caso sea abordado e investigado por la academia. Sin embargo, afirmaciones preliminares resultan necesarias. Una de ellas es la que enmarca a este colectivo en la irrupción en la escena (de hace años a esta parte) de actores que se presentan “por fuera de la política” pero que al mismo tiempo hacen política.

En este marco, varios desafíos se plantean a la propuesta libertaria. Entre ellos, el más difícil de resolver será sin duda que el discurso del crecimiento individual no convalide la realidad de la desigualdad social.

Tomando distancia de los “militantes”, los “librepensadores”, como prefieren llamarse, emergen en medio de una crisis de representación política que no es nueva, pero que sí se renueva cuando el llamado electoral obliga a millones de jóvenes a buscar una identificación partidaria.

Es en este contexto en el cual las nuevas juventudes tal vez ya no se sientan seducidas por políticos tradicionales, o interpeladas por llamados de consensos de diez ni diecinueve puntos básicos.

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