Quilmes y Peñarol mantendrán vivo el principal clásico del básquetbol nacional, aunque sea con un partido amistoso que disputarán este domingo, a partir de las 20, en el Polideportivo Islas Malvinas, donde estará en juego la Copa Banco Provincia.

El anuncio del partido se hizo en el Torreón del Monje con una conferencia de prensa que compartieron los máximos directivos de ambas instituciones, los entrenadores y algunos de los jugadores que estarán en el campo de juego.

Este cruce pasó a ser un imposible, al menos por los puntos, tras el descenso que sufrió Quilmes en la última temporada. A pesar de esta situación, y a partir de la gestión del candidato a intendente de Juntos por el Cambio, Guillermo Montenegro, y su primer candidato a concejal, el basquetbolista Nicolás Lauría, hubo acuerdo para este juego que pretende mantener el clima de fiesta y competencia que ha rodeado siempre a este clásico.

“Es lo mejor que tenemos los marplatenses en cuanto al deporte profesional, más allá de que hoy nos toque estar en distintas categorías", aseguró Domingo Robles, presidente de Peñarol. Su par de Quilmes, Jorge Uzué, anticipó que el domingo “se vivirá una fiesta” e insistió que para que así sea “no hace falta que ambos equipos estén en la misma categoría”.

Participaron también Gabriel Piccato, entrenador de Peñarol y recién arribado a la ciudad tras ser parte del equipo técnico del seleccionado argentino que fue subcampeón del mundo en China, y su colega Manuel Gelpi, que tomó el desafío de dirigir a Quilmes en la categoría de ascenso. Los jugadores que asistieron a la conferencia de prensa fueron Patricio Tabárez y Gregorio Eseverri, uno por el milrrayitas y el otro por el equipo de la avenida Luro.

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