Un informe especial del Diario Clarín enumeró una serie de recomendaciones para la vida del ahorrista argentino, con claves muy interesantes para hacerlo a los 20, 30, 40 y más.

Con el paso de los años, al igual que con la vida, las finanzas de cada persona irán cambiando, lo que hace que el dinero ahorrado no sea siempre el mismo y varíe según cuál sea su edad. Es por esta razón que tener una idea orientativa sobre el dinero que deberíamos tener reservado según la etapa de la vida ayudará a la hora de empezar a tomar decisiones de cara al futuro y a poner las finanzas en orden.

El artículo de la periodista económica Silvana Saldisuri indica que siempre será necesario, para mantener una economía estable, ahorrar dinero pero cuánto se debería resguardar según los años, en qué etapa financiera se está y cuáles deberían ser los objetivos en función de ésta "son preguntas habrá que responderse para poder ponerlo en práctica".

Desde los 20 años

En esta época es cuando se tienen los primeros trabajos, ya sea para acompañar con los estudios o como comienzo de la carrera profesional. En ambos casos, es bueno empezar a plantearse la independencia financiera como meta, aunque todavía el nivel de ingresos no sea alto.

La gran ventaja es que a esa edad no se suele tener grandes responsabilidades económicas, por lo que es posible ahorrar un porcentaje del sueldo. Los expertos recomiendan, debido a los bajos salarios de los jóvenes, establecer un meta de ahorro en torno al 10% del total para ir afianzando la cultura del ahorro y poder cumplir con algunos objetivos.

Desde los 30 años

En este momento, por lo general, se empieza a avanzar en el mercado laboral y se gana independencia. Ya se tiene una mayor experiencia profesional, por lo que los sueldos suelen ser algo más elevados.

Son años en los que se plantean objetivos más ambiciosos y en los que se pueden tomar algunas decisiones trascendentales para la economía particular, como la compra de una vivienda o formar una familia. Aquí el objetivo de ahorro podría subir en torno al 15 o 20% del total del sueldo.

Si bien parecerá prematuro, será importante también empezar a pensar en la jubilación, aportando a un producto financiero de ahorro para el futuro, luego será más fácil ir aumentando las cantidades según se vaya acercando el momento del retiro.

Desde los 40 años

En líneas generales es el momento de la vida en el que se mejora económicamente y se consigue mayor estabilidad. Aunque los gastos continúan, es probable que se pueda reservar entre un 20 o un 25% del total del sueldo. En esta década, ahorrar para la jubilación debería ser una meta prioritaria.

También es un buen momento para plantearse alguna posible inversión, para hacer más rentable el ahorro, y la contratación de un seguro de vida, salud o vivienda para vivir con algo más de tranquilidad ante cualquier imprevisto que pudiese ocurrir.

Desde los 50 años

El horizonte de la jubilación está más cerca, por lo que se tiene que continuar ahorrando para este fin. Normalmente, esta década se caracteriza por la tranquilidad financiera, al contar con un sueldo más alto y haber resuelto algunas responsabilidades económicas como el pago de la casa. Es el momento de aumentar el ahorro al 30% de los ingresos.

Desde los 60 años

Ya no queda margen para guardar con miras al retiro. Es el momento de obtener los frutos de lo que se haya ahorrado a lo largo de la vida. En esta década y en las siguientes, conviene ser más conservador en cuanto a inversiones y no jugarse los ahorros en operaciones arriesgadas. La opción más adecuada podría ser los fondos monetarios o de renta fija combinados con fondos mixtos de renta fija.

En definitiva, la vida estará llena de cambios e imprevistos, pero solo habrá una forma de disfrutar de cada etapa con estabilidad económica, más allá de los factores externos: el hábito del ahorro y planificando bien las finanzas.

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