El presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó su renuncia al cargo apenas unas horas después de que las Fuerzas Armadas de su país le pidieran una decisión en ese sentido para pacificar al país, envuelto en protestas y demandas de nuevas elecciones debido a irregularidades advertidas en las que se realizaron hace poco más de dos semanas.

También trascendió que el presidente argentino, Mauricio Macri, le habría ofrecido asilo político en este país para que pueda sentirse protegido en la continuidad de este proceso. Por lo pronto, solo trascendió que Morales abandonó la ciudad de La Paz para instalarse en Cochabamba, uno de los destinos bolivianos donde más respaldo tiene.

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La situación del mandatario se había complicado porque también la Central Obrera Boliviana le había pedido la renuncia y dos ministros de su gabinete ya habían dado un paso al costado. Luis Alberto Sánchez, a cargo de la cartera de Hidrocarburos, y César Navarro, a cargo de la de Minería, le formalizaron su decisión de abandonar el gobierno de manera “irrevocable”. En el mismo sentido se expidió luego el ministro de Deportes, Roberto Montaño, y el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda.

Esta mañana se había conocido el comunicado del jefe de las Fuerzas Armadas, William Romero, que en un breve mensaje advirtió que Morales debería renunciar para garantizar la “pacificación del país”.

La postura del Presidente quedó muy comprometida tras el informe de la OEA que confirmó irregularidades en la elección de primera vuelta, en la que hubo complicaciones en el escrutinio y Morales se consideró ganador y reelecto en el cargo. Conocido este dictamen, el jefe de Estado decidió convocar a nuevos comicios, pero todo se precipitó por la presión social.

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