Los científicos revelaron qué se siente a la hora de morir y deslizaron que se podría tratar de algo psicodélico.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló el doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres y explicó que se trata del comienzo del paso "de esta vida a lo otro".

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica", dijo. Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte", agregó.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Previo a morir, las personas generalmente se encuentran insensibles y se puede imaginar que el acto se consume con un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Aunque para algunos especialistas de la Universidad de Michigan, el concepto de muerte sería otro.

Es que midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían, y posteriormente ocurrió algo sorprendente. Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco -sin latidos cardíacos ni respiración, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas. E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa. El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?.

Los humanos tienen cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento realizado en el Imperial College de Londres arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte. Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

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