La llama olímpica conmemora cuando Prometeo les robó el fuego a los dioses y se lo entregó al hombre para su uso. Es uno de los grandes símbolos de los Juegos y que arde en la sede de cada evento los días que dura. Pero en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, el pebetero olímpico se apagó por un rato.

Lo primero que hubo fue confusión, ya que no es habitual que ocurra esto durante los Juegos. Y en la era de las fake news, los rumores comenzaron a circular.

El más grande fue que el pebetero había tenido una falla en la presión del gas que lo mantiene vivo, y que por eso la llama se había extinto. Pero desde al área de Comunicaciones de los Juegos le brindaron a Toda Pasión la explicación oficial.

"Fue un mantenimiento que estaba programado, porque este pebetero está muy cerca de los atletas y hay que tener mayores cuidados que con uno que cuelga en lo alto de un estadio, como suele ocurrir en este tipo de eventos", relataron desde la organización.

El procedimiento para apagarlo fue meticuloso, ya que primero hubo que guardar la llama en una de las linternas por las que recorrió más de 14 mil kilómetros por todo el país y vino desde Grecia, revisar lo que había que revisar y dejar todo en perfecto estado, para luego volver a prenderlo.

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