Por Bruno Verdenelli

Richard Coleman está concentrado. Se coloca un par de lentes, se los saca y se los pone otra vez. Se mueve de un lado al otro. Va hacia el amplificador, vuelve a la pedalera, lanza algunos acordes en su guitarra Godin, una serie de riffs, y le habla al sonidista. "Poné más teclados en este monitor, un pelín de voz y bajame un poco la batería que me tapa todo", le dice.

La sala de Teatriz está vacía. En una prueba de sonido, el ambiente es proporcionalmente inverso al de un recital: la calma precede a la euforia, el detallismo se adelanta a la improvisación y el silencio gana parte del éter previo a perderlo por completo.

En breve, el ex líder de Fricción y Los 7 Delfines dará un extenso show en Mar del Plata. Como hace mucho tiempo que no toca para este público, se propuso repasar una larga lista de temas de sus discos solistas, de su grupo actual y también de los anteriores.

Y todo está listo luego de batallar casi tres horas con la ecualización de los instrumentos: los integrantes del Trans-Siberian Express dejan el escenario y Coleman, colaborador, miembro de su última banda, pero sobre todo amigo de Gustavo Cerati, tiene un rato para ir al hotel antes de regresar al teatro. A minutos de partir para después volver y encontrar la sala llena, saluda a una prima que llegó desde Pinamar especialmente para verlo y luego brinda esta entrevista.

"No vine tantas veces a Mar del Plata como debería haber venido. Fijate que esta es la primera que vengo con el Trans-Siberian, banda con la que estoy tocando desde hace 8 años ya. Por eso es un show muy especial, con repertorio que ampliamos para meter temas de otros discos que no han escuchado en vivo los marplatenses, un recorrido por mi carrera solista, temas de mis otras bandas, algunas colaboraciones que hice con Gustavo, algún cover... Lo preparamos con muchas ganas, con mucho cariño", explica sobre el recital.

En el escenario ahora están los músicos de 99 Monos, el proyecto que armó Pato Duhalde tras ponerle una pausa a Dios Los Cría. En instantes, la nueva banda del cantante teloneará a la de Coleman y dará que hablar, tanto por su sonido como por su producción.

Mientras tanto, prosigue la charla. "Con 7 Delfines y con Gustavo tocamos en la playa, hace diez años. Después vine a hacer acústicos, una categoría más íntima, con la guitarra, que también disfruto mucho, trato de no perder el hilo", agrega el entrevistado.

"No vine tantas veces a Mar del Plata como debería haber venido"

A Coleman se lo nota feliz, aunque ya más movilizado y ansioso por que comience la función. "El público marplatense siempre me recibe súper bien, me siento muy querido acá. Hubo una época en que venía todos los años, y después se fue espaciando, espero con esto retomar el contacto", señala.

Nuevos rumbos

Desde que la banda de Cerati se desintegró, por su abrupta descompensación en mayo de 2010 y su posterior fallecimiento, Coleman navegó con nuevos rumbos. Armó el Trans-Siberian Express junto a sus talentosos colegas Daniel Castro en bajo, Diego Cariola en batería, Gonzalo Córdoba en guitarra y Bodie en teclados. Con ellos grabó ya tres discos: Siberia Country Club, Incandescente y F-A-C-I-L. Los últimos dos fueron nominados a los premios Gardel. Y por eso siente que se encuentra en un muy buen momento.

"Estoy muy contento con el resultado del disco, la grabación y el producto: es bellísimo, me encanta... Estamos tocando mucho y eso es lo que me alegra. Al hacer estas recorridas, estamos tocando todo el disco completo, yendo a más que nada a la provincia, saliendo un poco de la Capital Federal, cosa que para mí es fundamental y ahora le encontré un poco la vuelta para hacerlo. La semana que viene vamos a La Plata, después San Isidro, está el Personal Fest también, y a fin de mes me voy a México", cuenta.

Al igual que ocurrió con muchos de los músicos formaron parte del apogeo del rock nacional en la segunda mitad de los '80, y más con los que produjeron obras del mismo estilo que Cerati, a Coleman lo tienen bien considerado en varios países de Latinoamérica. "Me voy con la guitarra, a hacer una linda gira de promoción y un poco para mostrar de qué se trata mi material. Más adelante iremos con la banda. Tengo seis fechas en México así que estoy muy contento", dice.

"Estamos tocando mucho y eso es lo que me alegra"

Sin embargo aclara que no es tan fácil "sonar" en esos lugares como hacen parecer algunos artistas. "Los argentinos nos creemos que afuera nos valoran más; el argentino se cree que afuera es Dios, y no es tan así. Hay un fanatismo y una admiración superior por todo lo que fue Soda, Gustavo, y ese sector de la movida que hizo algo muy importante en América Latina, que cambió el rock de América Latina. Pero ellos tienen su música local, hacen su rock y lo disfrutan mucho. El argentino tiene que aprender a insertarse y a convencer. Algunos la pegan y otros no, hay que ir con humildad, paciencia, y entendiendo que el público no va a entender el código de acá. Hay que ir con profesionalismo, buena onda y hacer un show que te rompa la cabeza, no podés ir a robar", aclara.

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Todo show

Para Coleman el presente es todo show. No tiene pensado volver a grabar por el momento. Es cierto, reconoce, que "de a poquito va empezando a picar un poco la curiosidad". Pero lo que sean futuros proyectos se desarrollarán del año que viene para el otro.

"Los argentinos nos creemos que afuera nos valoran más; el argentino se cree que afuera es Dios, y no es tan así"

¿Hace falta esperar la llegada de la inspiración? No. Ahora está tranquilo. "Es que es algo medio físico", manifiesta, y detalla: "La necesidad de empezar a componer no viene de la mano de la inspiración. Es una cosa circunstancial que aparece cuando estás trabajando mucho en algo que estás buscando. Si estás preparado, con todas las herramientas listas para atajar esa idea, ahí va a funcionar. Pero no te ponés a laburar cuando te inspiras. Te ponés a laburar y por ahí aparece".

Para que eso ocurra, "tenés que estar bien templado". "Es como todo: el cuerpo tiene que estar preparado, la mente tiene que estar sensible y tenés que tener claras un par de cosas para decir: 'Esta es la idea, la voy a seguir desarrollando a ver a dónde llega', y de a poquito se va haciendo", concluye.

Es sábado, casi medianoche: momento de tocar. Pasarán dos horas con nuevos temas como "Simpático", "El agua no se puede beber" y "Días futuros". También algunos de los discos anteriores como "Memoria", "Hamacándote", "Incandescente" y "Corre la voz". No se escuchará mucho de los '80 y sólo una canción de las que hizo con Cerati: "Naturaleza muerta", como regalo especial para los fans en el día del noveno aniversario de la publicación de "Fuerza Natural".

Y no. Nunca sonará "Héroes", su clásico tributo a David Bowie, a pesar del incesante pedido de alguno de los presentes. El show terminará cerca de las 2 de la mañana, a pura efervescencia y con promesas de volver. Tres reverencias de la banda al público y hasta la próxima. Que no pase mucho tiempo.

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Youtube: Walter Paez

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