Rodolfo D’Onofrio asumió como presidente de River el 13 de diciembre de 2013, luego de la gestión de Daniel Passarella. Un mes antes, el equipo, dirigido por Ramón Díaz, había sido eliminado de la Copa Sudamericana por Lanús, que le endosó un 3-1 lapidario en el Monumental. Todavía no había título local luego del regreso a Primera en junio de 2012. Mucho menos logros internacionales, la deuda eterna del club más ganador a nivel nacional.

El presidente de River mostró un proyecto desde el comienzo de su gestión. También coherencia y firmeza en las decisiones. Reconoció sus limitaciones en cuestiones futbolísticas y le delegó las decisiones fuertes a Enzo Francescoli, un ídolo del club, pero sobre todo alguien con conocimiento y criterio. Un mánager de perfil bajo y sin el deseo de ser entrenador en lo inmediato. También le abrió las puertas del club a glorias de la institución: designó al Ubaldo “Pato” Fillol como entrenador de arqueros y nombró asesor a Norberto Alonso. Valoración de los históricos y sentido de pertenencia.

En el primer semestre de 2014 llegó el primer título local de la gestión. El inolvidable cabezazo de Ramiro Funes Mori en la Bombonera marcó un punto de inflexión para aquel equipo de Ramón. Pero el riojano pateó el tablero y se fue con la gloria. Francescoli desactivó la bomba con una apuesta fuerte: Marcelo Gallardo, un hombre de la casa, que había sido campeón en su primer año como entrenador de Nacional de Uruguay y que venía de capacitarse en Europa. El club convocaba a otro símbolo.

Nadie imaginaba que Gallardo se convertiría en Napoleón. Comprometido con el club que lo vio nacer, se ocupó de todo. No sólo mantuvo un equipo competitivo durante su ciclo, sino que aportó su visión para mejorar el predio de los juveniles. Mostró aplomo y apertura: incorporó a Sandra Rossi para entrenar el cerebro de sus jugadores. Su capacidad estratégica y su liderazgo cambiaron la mentalidad de un club que aprendió a ganar a nivel internacional. En tres años, conquistó la Copa Sudamericana 2014, la Recopa Sudamericana 2015, la Copa Libertadores 2015, la Copa Suruga Bank 2015, la Recopa Sudamericana 2016 y la Copa Argentina 2015/06. Las dos eliminaciones a Boca también forman parte de los hitos de la Era Gallardo.

El histórico 8 a 0 sobre Jorge Wilstermann vuelve a poner a River entre los cuatro mejores del continente. En los últimos tres años, el equipo mantuvo el protagonismo pese a los cambios de nombres. A veces, brilló. En otras, se distinguió por su solidez. Siempre compitió. Con Gallardo en el banco. Y con un proyecto detrás.

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