La final más larga de la historia, y quizás la más insólita, se definirá este domingo a las 16,30 en Madrid, con arbitraje del uruguayo Andrés Cunha. Tan larga que la ida (2-2) se jugó el 11 de noviembre. Tan insólita, que se jugará en Europa cuando se trata de la Copa Libertadores de América. El River – Boca más importante que se tenga memoria se jugará fuera de la Argentina, que no supo cuidar su mejor partido.

Por decisión de la Conmebol, tras el ataque de un grupo de hinchas de River al micro que trasladó a los jugadores de Boca al Monumental, el partido decisivo se jugará en el estadio Santiago Bernabeu, un escenario de lujo pero demasiado ajeno a una copa en la que se enfrentan los dos mejores equipos del fútbol sudamericano.

Ni Marcelo Gallardo ni Guillermo Barros Schelotto confirmaron las alineaciones para la final. El “Muñeco” padece una gran ausencia de delanteros, ante la imposibilidad de contar con Rafael Santos Borré (suspendido) y con Rodrigo Mora e Ignacio Scocco “tocados”. El entrenador podría afrontar el partido con un solo delantero (Lucas Pratto) o agregar al juvenil Julián Álvarez como un segundo atacante. No obstante, también podría repetir la línea de 5 defensores que utilizó en la ida, con Lucas Martínez Quarta (formado en Mar del Plata) desde el inicio.

Mientras tanto, el mellizo podrá volver a contar con Cristian Pavón, quien sería de la partida. Lo que aún no se sabe es si jugará con dos centrodelanteros (Benedetto y Wanchope) o si mantendrá su esquema preferido, con dos punteros (Pavón-Villa) y un solo “9”.

En caso de igualdad en el resultado global, habrá tiempo suplementario (dos períodos de 15’ cada uno). De mantenerse el empate, la final se definirá por penales. El ganador del encuentro, además de quedarse con la gloria absoluta, jugará el próximo Mundial de Clubes.

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