Finalmente, luego de una larga espera y de haberse postergado bastante más de lo esperado, se estrenó “Maradona: Sueño bendito”, la serie que cuenta la vida de Maradona. O, al menos que intenta retratar algo de todo lo que ha vivido Diego, con sus muchas complejidades, con su intensidad, con sus claros y sus oscuros.

A partir de ayer está disponible en la plataforma Amazon Prime Video esta biopic del Diez, pero los fanáticos no deben desesperarse. No están todavía todos los episodios, y de los 10 que componen la primera temporada únicamente hay cinco. Los restantes se irán estrenando durante todo noviembre.

El primer capítulo de esta enorme producción audiovisual, que tuvo locaciones en Italia, España, Uruguay, México y por supuesto Argentina, ya dejó entrever algunas pinceladas de lo que, se estima, será la esencia de la serie. La primera imagen y las primeras escenas de la serie se sitúan en Punta del Este, la famosa playa uruguaya, en aquel fatídico inicio del año 2000, cuando Diego, en un muy grave estado, fue internado por sobredosis y bordeó la muerte.

A partir de esa secuencia es que la historia va y viene en el tiempo. Alterna aquel momento de la internación en el hospital y un Diego que no reacciona, con la infancia de Maradona (“Pelusa”, como lo llamaban de chico) en el barrio. Ese Maradona pequeño que deslumbraba a todos en el barrio, cuando lo descubren en Cebollitas, su paso por Argentinos Juniors.

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El primer capítulo de “Maradona: Sueño bendito”, es un buen acercamiento inicial. La primera entrega de una saga busca comenzar a tejer un vínculo con el público. Se empieza a generar un contrato de lectura con el espectador. La trama da sus primeros pasos, plantea un panorama, presenta actores, protagonistas, escenarios. Da pistas de por dónde va a desenvolverse a lo largo de toda la historia.

En ese sentido, “Maradona: Sueño bendito” lo hace bien. Además, ya en ese primer capítulo muestra el poderío de su elenco, cargado de actores y actrices de trayectoria, tales como Peter Lanzani, Fernán Mirás, Rita Cortese, Claudio Risi, Mercedes Morán, Pepe Monje, entre otros. La serie, incluso, se da el lujo de mostrar roles secundarios que también son caras conocidas en la industria local. La exuberancia de recursos de una mega producción.

Los personajes que interpretan a Diego en el episodio uno se dividen entre Juan Cruz Romero (Maradona de pequeño), y Nicolás Goldschmidt (Maradona en Argentinos Juniors). En entregas posteriores vendrán Nazareno Casero y Juan Palomino, interpretando ya a una estrella que toca el cielo con las manos, que alcanza gloria eterna y que, también, se encuentra con las contracaras más oscuras de todo ello.

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Los comienzos de “Maradona: Sueño bendito” ofrece pinceladas de lo que, se estima, desandará el resto de la serie. Quizá uno de los elementos más preponderantes haya sido esa personalidad fuerte que armaron para el personaje del Diez. Ya desde chiquito, “Pelusa” tenía un perfil justiciero, contestatario, rebelde. En varios pasajes se encarga de mostrarlo.

“Tomá, gil”, le dice Dieguito a uno de los representantes de Cebollitas cuando no le creía que tenía nueve años. “¡Déjenlo!”, grita un Diego adolescente a los militares durante una secuencia en un colectivo, en la que oficiales de las Fuerzas Armadas quieren llevarse arrestado a un civil.

Contar a Maradona es un desafío sumamente complejo. Los primeros matices del comienzo de la historia dejan buenas sensaciones. La historia viva de Diego (que todavía late en el pueblo argentino), se anima a desandar por la pantalla chica.

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