Eligieron permanecer en silencio durante la declaración indagatoria siete de los ocho policías detenidos por la persecución que en la localidad de San Miguel del Monte terminó con cuatro chicos muertos y otra internada en gravísimo estado.

Solo una oficial aceptó brindar testimonio pero antes de hablar solicitó protección judicial al fiscal Lisandro Garmendia, lo que derivó en un cambio en su lugar de original de detención para mantenerla lejos del resto de los acusados, según confiaron fuentes con acceso a la pesquisa.

No trascendieron detalles del contenido de esta indagatoria pero sí que la policía Marcela Blanco sumó a la causa algunos datos que permiten ordenar piezas en el desafío que los investigadores tienen para reconstruir lo acontecido en la madrugada del miércoles último, cuando desde una patrulla atacaron a tiros al conductor de un 147 –el único mayor entre los ocupantes- y otros cuatro menores de entre 12 y 14 años.

La situación procesal más grave la afrontan el capitán Rubén García y los oficiales Leonardo Ecilape, Manuel Monreal y Mariano Ibañez, los cuatro acusados de homicidio agravado. Así lo ratificó la jueza Marcela Inés Garmendia.

Falsedad ideológica y encubrimiento agravado se le imputa a sus colegas y compañeros Cristian Righero, José Domínguez, Juan Gutiérrez y Melina Bianco.

Al automóvil conducido por Aníbal Suárez, de 22 años, y en el que también viajaban Camila López, Danilo Sansone, Gonzalo Domínguez y Rocío Guagliarello, lo habrían perseguido dos patrullas, una por detrás y la segunda que le salió al cruce.

El proyectil que hirió a Domínguez – el único baleado pero fallecido por el choque como los otros tres- habría partido del arma de Monreal, de acuerdo a lo que se desprende de los primeros peritajes.

La investigación continúa con el avance sobre otros elementos sobre los que trabajan los peritos y la incorporación de nuevas pruebas, por ahora en análisis para determinar su validez, que podrían ser determinantes no solo para confirmar cómo fue la mecánica exacta de aquella persecución sino además precisar por qué los policías se ensañaron de tal manera con sus cinco víctimas.

El cuadro clínico de Guagliarello, la única sobreviviente, no reviste mejoría. Los médicos confirman que su estado de salud sigue siendo muy grave por severos traumatismos de cráneo y de tórax, este último con compromiso para uno de los pulmones.

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