Como obispo católico, pero sobre todo como ciudadano argentino, que es lo más importante, no puedo dejar de ver con esperanza y con alegría el hecho de que hayamos tenido una serena jornada democrática el domingo pasado, donde de manera libre y soberana, cada ciudadano pudo elegir a las autoridades para el municipio, la provincia y la nación.

Es altamente positivo cuidar, defender y proteger la democracia que hemos elegido como sistema para llevar adelante el bien común en nuestra Patria.Más allá de las debilidades que el propio sistema democrático pueda tener por las personas que lo constituimos, debemos seguir defendiéndolo y asumiendo la obligación de animar a todos los argentinos a transitar este camino.

Al hacer una evaluación inicial de estos primeros días luego de las elecciones, veo con optimismo y esperanza las primeras fotos.A nivel local la veo a Fernanda Raverta hablando de una oposición ordenada, a Montenegro hablando de tener que gobernar con Provincia y Nación, a Axel Kicillof afirmando que a nivel provincial no se va a marginar a los municipios que tengan un signo político distinto al gobierno de la provincia, y la foto tan comentada de Alberto Fernández y Mauricio Macri del lunes pasado, hablan como primer movimiento de algo positivo. Asistimos, casi con asombro, a una transición institucional altamente positiva y normal. Esto debería ser lo habitual, pero como no siempre ha sido así en los distintos ámbitos y momentos de nuestra Patria, creo que es muy bueno y justo destacarlo.

Me llena de optimismo humano y de esperanza cristiana pensar que, más allá de los diferentes proyectos políticos que tienen que debatirse, confrontarse y discutirse, incluso de manera pacífica aunque muchas veces acaloradas, se puede hacer una transición serena y de carácter profundamente institucional. Es algo muy importante.

Y en este clima de cierto optimismo institucional no es momento de pequeñeces. Ojalá que no tengamos que ver, en los medios fundamentalmente, las peleas domésticas de los políticos entrantes o salientes. Tenemos que estar concentrados en las cuestiones que tienen que ver con las necesarias políticas de estado que a nivel local, provincial y nacional. Allí claramente se tienen que llevar adelante políticas concretas para el bien común de todos los argentinos.

La Patria la construimos entre todos y como ciudadanos debemos comprometernos y animar a todos los políticos, a los que representen al oficialismo y la oposición de cada lugar, a que se comprometan en serio con el bien común, la defensa de la vida y el cuidado de los más pobres, desprotegidos y vulnerables. Hacerlo con respeto, cuidando la paz social y la integración de todos los argentinos, bonaerenses, marplatenses y batanenses.

Como responsable de la Iglesia Católica de Mar del Plata siempre animo a la comunidad a llevar adelante la colaboración y compromiso con el ámbito político gubernamental. Es absolutamente necesario construir el bien común, porque como cristianos somos ciudadanos de esta Patria.

A su vez, como ciudadanos comprometidos,tenemos la libertad y la autonomía de dar a conocer lo que vemos de manera distinta, y plantearlo de manera pacífica en un marco democrático.

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