El Tribunal Oral Federal condenó a los responsables de la secta que funcionaba en el hotel City del centro de Mar del Plata donde explotaban a las víctimas y dictó 25 años de prisión para Silvia Cristina Capossiello, 14 años para Sinecio de Jesús Coronado Acurero y 6 para Luis Antonio Fanesi, los dos últimos como partícipes.

Los tres están juzgados de haber sido parte de una organización –liderada por Eduardo Nicosia, fallecido- junto a Fernando Ezequiel Velázquez -también fallecido- con rasgos de secta y bajo la apariencia de un ministerio de yoga, que –según la acusación fiscal- captó y acogió al menos a diez personas en situaciones de vulnerabilidad, con el fin de reducirlas a la servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral. Además, hay acusaciones por abuso sexual agravado, alteración de identidades, acopio de armas y resistencia a la autoridad.

Según pudo saber Ahora Mar del Plata, la Justicia además ordenó la reparación económica de entre 10 millones y 30 millones de pesos para las víctimas de la secta. Y se decomisaron todos los bienes e los acusados.

Capossiello fue juzgada como “coautora penalmente responsable del delito de trata de personas, bajo la modalidad de captación y acogimiento, con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre”, por explotación, violación y abuso. El tribunal también la condenó por ser coautora del delito de “hacer incierto y alterar la identidad de un menor de diez años”.

Coronado Acurero fue considerado “partícipe necesario del delito de trata de personas, bajo la modalidad de captación y acogimiento, con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre” y por explotación.

Y Fanesi, por ser considerado “partícipe secundario del delito de trata de personas, bajo la modalidad de captación y acogimiento, con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre” y explotación.

El juicio comenzó el 13 de septiembre de 2021. A lo largo del debate declararon más de 30 personas. En el debate intervinieron la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal, con la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal.

Los hechos

Los hechos habrían ocurrido al menos desde principios de la década de 1970 en las ciudades de Mar del Plata; Francisco Álvarez, partido de Moreno; y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A partir de 2005 y hasta julio de 2018, en el hotel City, ubicado en Diagonal Alberdi 2561, en pleno centro marplatense.

De acuerdo a la investigación, Nicosia -fallecido en enero y sobreseído por el tribunal el 20 de abril del año pasado- resultó ser el fundador de la congregación, una suerte de guía espiritual, principal administrador y organizador de la actividad delictiva.

“Los imputados Capossiello, Coronado Acurero y Fanesi formaron parte de una secta criminal de naturaleza religiosa bajo la apariencia de un grupo de yoga, con influencia de filosofía hindú con la finalidad de captar y acoger a personas en situación vulnerabilidad con el propósito de reducirlas a servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral”, sostuvo el fiscal Carlos Fioriti en su alegato.

Según la acusación de la fiscalía, en el referido contexto de explotación, Nicosia sometió a los integrantes de la congregación, previamente captadas, y a los miembros de su grupo familiar a delitos contra la integridad sexual. Esas conductas las llevó a cabo con la complicidad de los coimputados Capossiello, pareja del líder, Coronado Acurero, Fanesi y Fernando Velázquez, mediante engaños, falsas promesas, fuerza, violencia, abuso de situaciones de vulnerabilidad, y valiéndose de su figura de líder religioso y/o espiritual y obteniendo a partir de ellos un consentimiento viciado. “Les efectuó personalmente tocamientos, abusos sexuales con acceso carnal y en reiteradas oportunidades y a su vez obligó a tener relaciones sexuales a los discípulos y a los integrantes del grupo entre sí”, aseguró el representante del MPF.

Fruto de esas relaciones, Nicosia tuvo catorce hijos. Doce de ellos con seis madres diferentes y los restantes con dos de sus propias hijas biológicas. Salvo un caso, fueron inscriptos o registrados como hijos biológicos de otros miembros de la congregación. “Nicosia y otros de los imputados alteraron y ocultaron la verdadera identidad de las personas y cometieron falsedades documentales y/o declarativas en particular respecto a siete de las víctimas”, acusó el representante del MPF.

La causa se inició el 5 de diciembre de 2017 a partir de una denuncia anónima formulada a la línea telefónica gratuita 145 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

En esa oportunidad, la persona denunciante detalló una posible situación de explotación de personas y abusos sexuales en el Hotel City de la ciudad de Mar del Plata. Mencionó que el líder de la secta abusaba de sus discípulos, entre los cuales estaban sus propias hijas y su hijo, que hubo relaciones incestuosas de las cuales nació una criatura y que todos trabajaban a cambio de techo y comida. Con respecto al líder, mencionó que se llamaba Eduardo Agustín De Dios Nicosia y manifestó continuaba en pareja con la madre de sus hijas, de apellido Capossielo, y que producto de una relación incestuosa con su hija mayor nació una persona que, al momento de la denuncia, tenía 21 años.

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