Luego del anuncio del plan para la compra de autos lanzado por el Gobierno, para tratar de frenar la caída de las ventas, la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) presentó un informe sobre las proyecciones del sector para el 2030.

El estudio analiza la situación de la industria en el país ante los avances del mapa automotor mundial, que incluyen las nuevas tecnologías y formas de movilidad, la posibilidad de explotar recursos naturales como el GNL o el litio, la necesidad de especialización de plataformas para alcanzar escala competitivas (por ejemplo, en pickups), la reconversión de las redes de concesionarias y autopartistas, entre otros puntos.

A pesar de contar con una “agenda de competitividad”, la coyuntura económica perjudica la posibilidad de que se implemente. Entre las propuestas hay herramientas para que la industria automotriz local pueda soportar una apertura hacia el mundo que viene. Si la agenda que se propone no se concreta, vamos a tener problemas. No sólo la industria automotriz, sino la Argentina”, señaló a Ámbito Financiero Juan Pablo Ronderos, director de la consultora.

En la actualidad, el sector está sobredimensionado en cuanto a la cantidad de terminales radicadas en el país para el promedio histórico del mercado interno y las posibilidades de exportación, con Brasil como destino principal. En total son 12 las fábricas instaladas.

El estudio, por ejemplo, señala que deben alcanzar escalas de producción competitivas que ronden las 60.000 unidades anuales. Hoy sólo una está por encima de ese nivel. Otras dos automotrices se aproximan a esa cifra, pero el resto está muy por debajo. Ante las mayores exigencias que se presentan, parece difícil que todas puedan subsistir, más en un esquema de libre comercio.

Ante la situación económica, la Argentina no estará a la vanguardia de las inversiones para la producción de vehículos eléctricos e híbridos y que su fuerte podría ser, en este horizonte de al menos 10 años. Estiman que el 80% de los autos que se venderán durante la próxima década en Latinoamérica, parte de Asia y África, seguirán teniendo propulsores de combustión tradicional, mientras que la movilidad “ecológica” se fortalecerá en los países centrales.

Por ejemplo, en el trabajo de ABECEB - consultora que pertenece al actual ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica- también se hace referencia a las diferencias de los costos de fabricación de un vehículo. En un ejemplo tomado, en la Argentina cuesta u$s15.900; en Brasil, u$s12.700 y, en México, u$s9.600. Esto muestra las dificultadas a la hora de buscar mercados de exportación.

Si bien el estudio no lo menciona, uno de los principales motivos de esta diferencia es la presión impositiva récord en el país que supera el 54% del valor de venta de un modelo. Unos veinte puntos porcentuales más que en Brasil y más de 30 respecto a México.

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