El miedo es la sensación negativa que uno percibe ante algo o alguien que puede ser una amenaza. Al asimilar que puede provocar algún tipo de peligro, se desencadenan una serie de reacciones físicas en el organismo, como sudoración, respiración agitada, escalofríos o dolor en el pecho. A eso se le suman los pensamientos que pasan a estar completamente distorsionados, haciendo la amenaza más grande de lo que quizá es.

Sin embargo, hay que diferenciar entre el miedo y la fobia. Mientras que el miedo es una sensación normal ante la percepción de la amenaza, la fobia pasa a ser algo irracional y desproporcionado.

Afortunadamente, hay formas de tratar los miedos y aprender a gestionarlos para que no bloqueen el día a día. Para ello, hay que seguir estos pasos:

  • Asumí tu miedo: si no aceptás que hay algo que te aterra, no serás capaz de gestionarlo. Por lo tanto, el primer paso es reconocerlo y entender de dónde viene.
  • Afrontá los problemas por vos mismo: si siempre dependés de alguien de tu entorno para enfrentarte a ese miedo, no podrás gestionarlo por vos mismo porque siempre esperarás la ayuda de alguien más.
  • Ponete en lo peor: la mente a veces puede ser la peor enemiga. Ante una amenaza, ella puede maximizarla y hacer creer que es mucho más peligrosa de lo que realmente es. Por lo tanto, en este punto tenés que ponerte en lo peor y pensar en situaciones catastróficas que pueden ocurrir… y cuando veas que nada de eso sucede, te darás cuenta de que el problema quizá no es tan grande.
  • Asumí que no tenés todo bajo control: para las personas más controladoras, acceder a este punto puede ser complicado. Sin embargo, hay que aceptar que no se tiene el control de todo lo que sucede al alrededor.
  • Llega el momento de enfrentarte al miedo: toca frenar la mente y la mala jugada que te puede hacer pasar, y enfrentarte a aquello que te aterra. Intentá relativizarlo y verás que no es tan grande como tu mente te hace ver.
  • La ansiedad y el miedo no son lo mismo: la ansiedad puede ser un síntoma del miedo, pero el miedo no siempre aparece en forma de ansiedad. Quizá sientas ansiedad por otro aspecto de tu vida, así que no asimiles ese sentimiento al miedo.

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