“Luego de las próximas elecciones, quien gobierne la provincia junto al Consorcio deberán intentar una nueva licitación del predio de los silos”, manifestó a Ahora Mar del Plata un dirigente político que estuvo ligado al puerto local y sabe que ese espacio que hace dos años quedó sin operador privado debe encontrar nuevo destino vinculado a la logística portuaria local.

Son más de cuatro hectáreas sobre el extremo Oeste de la terminal donde se destaca esa construcción derruida, con el elevador de granos que desde hace años solo sabe del movimiento de palomas, habitantes exclusivas de los conductos que unen los 30 depósitos tubulares. De la carga y descarga de cereales se olvidaron hace más de una década.

El Consorcio Portuario Regional Mar del Plata es el administrador del denominado “predio de los silos”, que era jurisdicción de la ya desaparecida Junta Nacional de Granos. Hasta hace dos años estuvo en manos de la firma Elevadores Mar del Plata, que había logrado la concesión en la década del 90 y por un plazo de 25 años. Sin buques cerealeros que ingresaran a puerto y con otros incumplimientos constatados, el Ministerio de Agroindustria de la Nación dio por terminado el contrato y dejó el espacio en manos del gobierno provincial.

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El ente que preside Martín Merlini se encargó de realizar un estudio previo sobre el que se sustentó el llamado a licitación en busca de convertir el sector en una terminal multimodal de ultramar. Para eso, como primer paso, había que demoler los silos y así liberar el terreno para desarrollar una plaza para contenedores e incluso algún frigorífico para favorecer el acopio de cargas. Un proyecto que proponía una concesión por 30 años y una inversión estimada en 20 millones de dólares.

La convocatoria generó expectativas pero no alcanzó a lograr oferentes. El grupo Murchinson, con fuerte presencia en el puerto de Buenos Aires, mostró interés. También TC2, actual operador de la terminal de contenedores en la terminal marplatenses, pretendía hacerse cargo de esa inversión pero desde la modalidad de iniciativa privada. El resultado fue una licitación desierta.

Desde la administración portuaria se entendió el mensaje como una necesidad de revisar la propuesta, escuchar algunos conceptos y recomendaciones que dejaron los interesados y hacer un nuevo intento. Cualquier nueva convocatoria será durante la próximos gestión, sea con el actual gobierno provincial o quien lo suceda a partir del resultado de las próximas elecciones.

El interés de los operadores está signado también por el movimiento de cargas que tiene la terminal. Hace cuatro años que logró continuidad en la operatoria gracias a obras de dragado que garantizan el ingreso de buques de poco más de 180 metros de eslora, perfil de los portacontenedores que desde entonces tocan este puerto de manera periódica. Falta mucho más para atraer inversores.

El gran desafío de la terminal marplatense y quien opere sus cargas es lograr que se despache por estos muelles la mayor cantidad posible de mercadería que se produce/procesa en la ciudad y la región. En la actualidad, la mayoría de los envíos salen desde aquí por vía terrestre para embarcar con destino de exportación en el puerto de Buenos Aires. Aunque no parezca lógico, así es el movimiento.

Por ahora la única actividad que se vio en el predio de los silos poco tuvo que ver con su destino original y mucho menos con el sentido que tenía aquel llamado a licitación sin interesados. Despejado de residuos e iluminado para la ocasión, cambió imagen durante el último verano para ser sede de la reconocida feria gastronómica Masticar. Fue un éxito de público y un hallazgo para los organizadores. Este puede ser, temporada a temporada, su destino hasta tanto aparezca la inversión para devolverlo a la dinámica de la propia operatoria portuaria.

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