miércoles 30 de noviembre de 2022

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Consumo

Aseguran que la inflación "cambió" los hábitos de consumo de alimentos en los marplatenses

Rodrigo Blanco, director del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), explicó que la situación "impacta de lleno en la capacidad de consumo de millones de familias"

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El índice de precios al consumidor de julio, presentado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), alcanzó el 7,4% y constituyó el aumento de inflación intermensual más alto de los últimos 20 años. Asimismo, se dieron a conocer los valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT): una familia tipo compuesta por 2 adultos y 2 menores necesita $49.466 para no caer en la indigencia y $111.298 para no ser pobre.

Los elevados números de este proceso inflacionario sin duda repercuten en los hábitos de los consumidores, que deben adaptarse a esta compleja realidad económica. Al ver enfrentados sus ingresos con constantes subas de precios, que exceden ampliamente la actualización de los mismos, los marplatenses se ven restringidos en su capacidad de elegir los productos que consumen.

Para analizar con mayor profundidad estos procesos y conocer cuáles son los cambios de hábitos de consumo más pronunciados, desde Portal Universidad nos pusimos en contacto con Rodrigo Blanco, director del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCI).

En este sentido, Blanco explicó que la situación “impacta de lleno en la capacidad de consumo de millones de familias en el país y cientos de miles de Mar del Plata y Batán, que ven cómo se sostiene este fenómeno de los aumentos. La Canasta Básica Total aumenta sus precios por encima de lo que perciben ellos por sus ingresos familiares, sea a través de jubilación, pensión o salario en la economía formal o informal. Producto de esta situación empieza a notarse una merma en el consumo ya que los ingresos no son suficientes para sostener la misma capacidad de compra que meses anteriores. En Mar del Plata, con el ISEPCI relevamos un 9 por ciento de aumento para la CBT a, que el INDEC detecta como un piso, un mínimo para una familia tipo”.

Para poder subsistir ante este escenario económico tan hostil, los marplatenses se ven obligados a diseñar estrategias que inevitablemente modifican sus hábitos de consumo. Blanco explicó: “A partir de charlas con los comerciantes, que son quienes están en el mostrador y tienen una radiografía más clara, surgen varias cuestiones. En principio hay estrategias desarrolladas por los propios comerciantes, que empiezan a buscar en sus proveedores subproductos de menor valor, porque saben que no van a vender productos que no sean los de menor valor en su tipo. Hay un pase a segundas y terceras marcas, para intentar tener en la góndola algo que el consumidor pueda comprar, cercano a sus posibilidades de compra”.

“También están comprando menos mercadería porque hay incertidumbre importante, por los vaivenes de los precios y además porque están notando una merma en el consumo. No tienen capacidad para comprar y estoquearse si van a tener una venta menor al mes anterior”, agregó.

Por otro lado, respecto de los cambios en los hábitos de los consumidores, Blanco dijo: “Aparecen modalidades distintas a las que teníamos hace un año en cuanto a cómo se fracciona la compra de comida, lo que es medible en cantidades, que no viene empaquetado. Por ejemplo, en el caso de frutas, verduras y carnes empieza una compra que se pide por una cantidad de dinero y no por peso. Esto tiene que ver con que la gente tiene ese monto para gastar y nada más. Ya no compra el kilo de carne picada, sino los 500 pesos que tiene para gastar en ese producto”.

En cuanto a los rubros en los que más impactan estos cambios, el coordinador del ISEPCI explicó: “en general las familias tienden a estirar más el poco dinero del que disponen y por eso se vuelcan mayormente a los productos altos en carbohidratos, en harinas que puedan llegar a generar mayor saciedad a un menor costo. Lamentablemente se empieza el recorte por los productos que nutricionalmente son los más adecuados, sobre todo para el desarrollo de los más chicos en la familia. El recorte mayor es en las carnes, el pescado y también en frutas y verduras, el último mes tuvo un salto importantísimo en frutas y verduras, se recorta lo que está más caro y no resuelve la dieta de la familia”.

Por otro lado, existen rubros que las familias no pueden negociar porque representan consumos fundamentales. Sobre ese aspecto Blanco mencionó: “Harina, azúcar y aceite, difícilmente bajen su consumo, el arroz y los fideos están en el mismo orden, un poco por debajo de estos viene la leche. Así y todo, sí hemos visto en los últimos años como se redujo el consumo de leche pero en general, estos productos son los que menos se negocian. Lo que si se negocia es el paso a segundas y terceras marcas”.

Lo otro que sube de forma desmesurada es el valor de las garrafas. En este contexto de invierno y con la necesidad de cocinar, es importante considerar que de un mes a otro subió un 10%. Hoy el valor está un 50% por encima del precio máximo de referencia que estipula el Gobierno Nacional”, agregó.

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