lunes, 22 de julio de 2024
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Un marplatense en un millón

Cerró su local tras 15 años e hizo una donación millonaria a una ONG de Mar del Plata

Marina era dueña de un local de venta de artículos para bebés. Falleció su marido hace 5 años, con quien fundó la marca, y ahora decidió cerrar su comercio, y un ciclo, dando amor a quienes más lo necesitan.

Por Ninela Teso

El “perfume que lleva el dolor”, diría Fito Páez, se transforma cuando uno a veces decide soltarlo y darle un nuevo aroma. Eso hizo Marina quien fundó “The Baby Store”, junto a su marido Pato hace 15 años ,y quedando sola en el camino decidió convertir todos esos años de trabajo en amor: cerró el local e hizo una donación millonaria de todos los productos a una ONG de Mar del Plata.

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“Al local lo cerré ahora en diciembre, el 15 de diciembre cumplíamos 15 años trabajando al público en San Luis, entre Bolívar y Moreno. Lo armamos con mi marido, éramos dos chicos de 26 años que no teníamos ni idea del rubro al principio pero queríamos emprender. Con las promociones bancarias que hubo en ese momento el local empezó a escalar y a hacerse muy conocido en Mar del Plata. Llegamos a abrir dos sucursales: una en el Puerto y otra en Jara, que fue en 2017”, revela Marina.

En 2017, Pato, su marido y socio, se enfermó de un cáncer terminal y murió en noviembre de 2018. “Era muy emprendedor, activo e inteligente. Él hacía todo lo financiero y cuando se enfermó, le pedí que delegue un poco. Yo sabía que no tenía muchas probabilidades de vida, tal vez un año nomás porque tenía un cáncer avanzado. Él en el afán de no querer morir no quería soltar pero cuando lo pasaron por última vez a terapia intensiva me pasó un torbellino de números y cosas de las cuales no entendía nada”, asegura la mujer.

“Hasta ahora desde el 2018 he surfeado la ola. En su momento, al instante cerré una sucursal, fue muy difícil. Me involucraba en todo el armado de las sucursales y fue muy duro desarmar todo sola. Por eso mantuve las dos sucursales que me quedaron: la del Puerto y la del centro. Y luego vino la pandemia para terminar de complicar estos últimos años y me quedé con la del centro”, detalla.

Y agrega: “Nunca me puse en el lugar de víctima, siempre intenté seguir adelante. Después de que murió Pato nunca paré, no tuve la chance, tuve que seguir, hasta ahora”.

Transformar el dolor

A Marina le renovaban el alquiler, era un nuevo monto, cuatro veces más de lo que estaba pagando y era momento de decidir: seguía “surfeando la ola” o cambiaba su rumbo.

“Era fines de octubre, el país sin presidente electo y yo tenía que decidir qué hacer. Decidí hacer una liquidación fuerte para que la gente pueda aprovechar y yo cubrir gastos, indemnizar al empleado que tenía y juntar algo de plata para el ‘mientras tanto’. También pensar qué hacer de mi vida ahora y terminar una etapa”, asevera la mujer solidaria.

“Yo elegí terminar este proyecto. Se planteaban muchas variables: podría seguir con la venta online, vender las cosas que me quedaban en mi casa o por Marketplace pero elegí donar todo. De alguna manera se tenía que cerrar esta etapa y la manera fue esta. Desde que murió mi marido y hasta acá pasaron muchas cosas, se me hizo difícil”, comenta.

Pasaron unos cinco días y la liquidación fue un éxito, pero Marina decidió que ella no quería más que ese dinero recuadrado y el resto de las cosas debían tener otro fin.

“Yo le dije a una amiga: ‘quiero donar todo’. Voy a retroceder si sigo vendiendo las cosas y hacer este rulo que vengo haciendo hace 5 años. A mí no me iba a hacer la diferencia y a mucha gente sí le iba a hacer la diferencia. Porque hay chicos que no tienen dónde dormir, con qué vestirse, no tiene lo básico que es un body de recién nacido o una mamadera. No tienen colchones. No tienen nada”, sostiene.

Con la Navidad pisando los talones y ayuda de una amiga encontraron a quién donarle todo lo que quedaba en su local: una trabajadora social de Santa Clara del Mar se llevó las cosas más pequeñas, una ONG de Mar del Plata que ayuda a bebés algunas otras y lo más grande a “Mamás que Ayudan a Mamás”, un proyecto solidario de la ciudad.

“Lo que hacen las chicas es increíble. Las contactamos y llegó una chica sola con una valijita y empezó a desarmar las cunas. Después empezó a llegar gente y me decían que nunca se hizo una donación tan grande”, asegura Marina.

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La mujer no quiso decir el monto exacto de productos donados, porque nunca hizo la cuenta, pero rondan los 2 millones de pesos. A la ONG regaló camas, cunas funcionales, muebles de guardado, cómodas, juguetes de recién nacido a los 2 años. Para la trabajadora social donó ropa, chupetes, mamaderas y mordillos.

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Una llave

“Ese día que cerré no sabía ni cómo me llamaba. Es muy difícil desarmar algo sabiendo que no se va a volver a armar. Ver que las tarimas que yo puse hace 15 años las tenía que bajar, dejar y fue difícil. Cuando Pato falleció yo seguí porque el proyecto era su bebé. El proyecto era de él y yo acompañé su proceso. Él quería ser el líder de los locales de venta de bebés de Mar del Plata y la zona, pero se enfermó”, recuerda.

“Después en la pandemia lo seguí por mí porque también era mi medio de vida. Pero este año empecé a ver que en realidad no era mi deseo seguir con este proyecto sino que mi lugar fue acompañar. Yo creo que Pato estaría orgulloso por lo que hice desde que falleció y por el cierre de la forma en que se dio”, concluye.

“Una llave, con una llave, y esa llave es mi amor. Una llave, por otra llave. Y esa llave es tu amor. El amor después del amor se tal vez se parezca a este rayo de sol”, sigue cantando Fito.

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