domingo 31 de marzo de 2024

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Detalles impactantes del hallazgo del diente de toxodon

El paleontólogo del Museo Scaglia, Matías Taglioretti, contó el paso a paso del descubrimiento del pequeño Samuel y su papá Andrés

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Samuel Iribarne junto a su padre Andrés Iribarne, vecinos del barrio Félix U. Camet, encontraron un gran diente que les llamó la atención entre las algas y mejillones que cubren la restinga, mientras iban caminando durante una bajamar excepcional.

Inmediatamente se contactaron el mismo domingo con el paleontólogo del Museo Scaglia, Matías Taglioretti, quien les confirmó que se trataba de un gran diente incisivo que perteneció a un toxodonte.

El especialista agregó que en estos niveles geológicos es difícil encontrar fósiles y aún más difícil rescatarlos, ya que se depende del clima y las mareas bajas excepcionales.

Durante las tareas de rescate se logaron recuperar más piezas del animal: más dientes, parte del fémur, parte del humero y costillas. La antigüedad de este fósil se encuentra cerca del millón de años y no son muy comunes los hallazgos en estos niveles geológicos.

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Los dientes de los Notoungulados son de crecimiento continuo, igual a los que presentan los típicos incisivos de los roedores, que tienen sus raíces abiertas para seguir incorporando nueva dentina y esmalte en su base y compensar el desgaste que sufren. Durante millones de años, seleccionando aquellos organismos que tenían adaptaciones que le permitieran compensar el desgaste dentario producto de comer pastos, ramas, hojas con ceniza volcánica alrededor, de alguna forma masticaban vidrio.

Las formas de Notoungulados más grandes son los Toxodontes, cuyo nombre significa diente curvado y son los protagonistas de un nuevo hallazgo paleontológico en las barrancas costeras del Norte de Mar del Plata. Estos animales pesaban entre 2.5 y 3 toneladas con 3 metros de largo y 1.7 metros de alto.

Su forma de vida era similar a la de los actuales hipopótamos y es común en nuestra región encontrar sus restos en niveles geológicos donde antiguamente existieron lagunas y/o suelos inundados. Los toxodontes convivieron con los gliptodontes, perezosos terrestres gigantes, tigres dientes de sable, osos de las pampas y elefantes prehistóricos y fue un fiel representante de la extinguida megafauna.

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“Gracias al hallazgo de Samuel podemos agregar una nueva página a la historia natural de Mar del Plata razón por la cual fue premiado por el Ente Municipal de Turismo y Cultura y esperando que otras personas repliquen su gesto”, explicó Taglioretti.

El Toxodon ensenadensis perteneció a un grupo de animales totalmente extinguido llamado Notoungulados y que “nos permiten contar parte de la asombrosa historia de la evolución biológica en Sudamérica”, explicó el paleontólogo.

Un poco de historia

América del Sur fue una continente isla durante gran parte de la era Cenozoica. Antes del fin de la era de los reptiles, hace 66 millones de años, con los dinosaurios como principales actores, América del Sur estaba conectada con América del Norte y al sur con la Antártida. Luego de la gran extinción K-T (Cretácico-Terciario) América del Norte se desconecta y América del sur va a quedar solo conectada con la Antártida hasta hace unos 34 millones de años atrás, cuando el pasaje de Drake se abre y condena al continente antártico a las nieves “eternas” del polo sur.

A partir de este momento América del sur continua un camino de historias en solitario donde la fauna y flora evolucionan de formas sorprendentes y únicas.

Entre los grupos de animales que se originaron y evolucionaron en Sudamérica, se encuentran los ungulados nativos del sur que incluían formas herbívoras de tamaños grandes a medianos, y de aspectos muy aberrantes como los Xenungulados Astrapoterios y Piroterios, otros grupos como los Litopternos eran ungulados más esbeltos menos pesados con formas que nos harían recordar a los camélidos, caballos y tapires.

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El Litopterno Macrauchenia patachonica dejó perplejo al celebre Naturalista Charles Darwin, al mostrar estos una combinación de rasgos morfológicos ausentes en los ungulados vivientes del resto del planeta Tierra (en pocas palabras algo como una fusión de un camélido con trompa de tapir). Recientemente en una publicación de la prestigiosa revista científica NATURE, en la cual participaron especialistas del Museo Scaglia, se pudo determinar el lejano parentesco de las Macrauchenias con los Perisodáctilos (Rinocerontes y caballos), resolviendo así el enigma que cautivo a Darwin.

El último grupo de ungulados nativos es el de los notoungulados, mejor conocidos como Ungulados del Sur y que presenta una gran cantidad de formas, tamaños y modos de vida. Sus tamaños van desde un pequeño roedor hasta especies grandes como un hipopótamo. Estos animales principalmente herbívoros, muestran una adaptación muy particular producto de haber evolucionado en el continente Sudamericano durante 65 millones de años con la cordillera de los Andes emergiendo en el oeste del continente aportando grandes cantidades de ceniza volcánica a los ecosistemas sudamericanos, generando un elevado desgaste de los dientes que procesaban los pastos impregnados con este vidrio molido.

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