martes 9 de julio de 2024

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Iglesia

El administrador apostólico de Mar del Plata agradeció a las mujeres que atienden los comedores comunitarios

"Con muy poco se las arreglan y le agregan amor, ya que sin amor llenamos el estómago pero no el alma", expresó monseñor Ernesto Giobando.

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Con la muestra itinerante por el 50° aniversario del asesinato del padre Carlos Mugica rodeando los muros del templo, la parroquia Santa Rita recibió el jueves pasado a numerosos fieles que asistieron para agradecer a Dios por el servicio de las mujeres que cocinan en los comedores de los barrios, replicando así una iniciativa eclesial de alcance nacional.

Finalizada la Eucaristía se bendijo a las voluntarias -y también a los voluntarios presentes- , y se les brindó un reconocimiento por su labor. La misa fue presidida por el administrador apostólico de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ, y concelebrada por una decena de sacerdotes.

El referente diocesano les pidió que "no se cansen" y, al comentar la lectura del primer libro de los Reyes, destacó que "la viuda de Sarepta fue generosa, ya que con lo poquito que tenía pudo hacer para todos y no le faltó nada", a la vez que la comparó con las mujeres que trabajan en los comedores, "que tantas veces con muy poco se las arreglan y le agregan amor, ya que sin amor llenamos el estómago pero no el alma."

Monseñor Giobando consideró que "necesitamos que los papás puedan elegir qué darle de desayunar a sus hijos, que es una de las frases que más me impactó al escuchársela a un papá ni bien llegué a Mar del Plata."

Al referirse a la figura del padre Carlos Mugica, monseñor Giobando contó que estuvo diez años viviendo en el barrio porteño, donde fue muy fuerte la presencia del padre Carlos, pero expresó su "alegría por poder celebrar este aniversario acá en Mar del Plata, donde hoy me toca acompañar".

"Acá hay quienes son pobres de verdad, que son los que nos tienen que enseñar a todos a vivir austeramente, porque eso no se aprende en la universidad sino caminando, acompañando, embarrándose", sostuvo.

"Dios quiera que alguna vez los pobres nos digan 'te aceptamos, te queremos, te amamos'. Es el regalo más grande para un pastor, y ese es el regalo que tuvo el padre Carlos: él quiso acompañar a la gente más desposeída y ellos lo aceptaron como alguien que se jugó por ellos, en un contexto muy difícil", agregó.

Acompañar a los que sufre

Monseñor Giobando invió a pedir "la gracia de acompañar a los que más sufren" y explicó que "si bien como sacerdotes tenemos que acompañar a todos, Jesús en la sinagoga dijo que fue enviado a evangelizar a los pobres."

"Necesitamos esa pobreza evangélica que es despojarnos de nosotros para poner a Cristo en el corazón. Por eso pedimos un corazón pobre, para tener esperanza, una esperanza con la que tenemos que colaborar, haciendo que se achique la espera de los que más sufren, poniendo cada uno lo que nos toca", continuó.

Finalmente, refiriéndose al Evangelio según San Mateo que se proclamó (en el que Jesús enseña el Padrenuestro), monseñor Giobando destacó que "el pan de cada día, ese pan que es fruto del trabajo, ese pan que se comparte y es signo de comunión, hoy no nos puede faltar."

Comentando otra de las peticiones de la Oración del Señor, aseveró que "tenemos que aprender a pedir perdón: 'perdona nuestras ofensas', no sólo por los pecados personales, sino también por los pecados sociales como la indiferencia, el egoísmo, la cultura del descarte de la que tanto nos habla el Papa Francisco."

"Tenemos que pedir perdón por no ser más hermanos, por no dar una mano al que lo necesita, o por malgastar en vicios y en tantas cosas que nos destruyen como sociedad", agregó, y continuó "yo también pido perdón por no generar espacios de mayor encuentro, por no ayudar todo lo que puedo, por los escándalos que a veces hay en la Iglesia."

"Los pobres esperan pero muchas veces no podemos darles porque no somos campeones de la caridad sino necesitados de la caridad. Por eso pedimos a Dios la gracia de la conversión para que todos nos sintamos más hermanos y hermanas", concluyó.

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