jueves 1 de diciembre de 2022

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100 clubes de barrio

"El día que Fangio no ganó", una historia de 100 clubes de barrio

La columna dominical en Ahora Mar del Plata de los Profesores de Historia, Eduardo Ferrer y Sebastián Ramirez.

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Por los Profesores Eduardo Ferrer y Sebastián Ramirez

La que sigue es una historia bastante particular que, de detenerse a buscar registros entre la infinidad de clubes sociales y deportivos existentes o desaparecidos, quizás no pueda espejarse con ninguna otra. En la Mar del Plata de los albores de los años 50, existió una institución atlética que, a lo largo del tiempo, supo tener tres denominaciones muy distintas entre sí y varios relatos que merecen ser contados.

Mientras transcurría mediados de 1941 y los argentinos disfrutaban los beneficios de la reciente reforma constitucional, la ciudad a orillas del Atlántico se expandía, especialmente, hacia los puntos cardinales sur y oeste. En el primero de ellos, la por entonces avenida Cincuentenario había dejado, hace rato, de ser frontera con aquél territorio despoblado que se bautizó como Pueblo de Peralta Ramos.

El barrio de Las Avenidas acunaba el sueño del piberío que practicaba balompié y emulaba a Félix Loustau o Antonio Sastre, grandes jugadores de los 40. Un par de décadas antes se había conformado el Club Atlético Florida, sobre la calle Savio, que sería permanente animador del fútbol barrial, hasta inscribirse oficialmente en la Liga local. Sobre la esquina de Tucumán y el camino que llevaba al puerto, el novel Club San Carlos, cobijaba a otros jóvenes “players”.

Unas cuadras hacia el sur, sobre la calle Galicia al 200, un grupo de inmigrantes yugoslavos comenzó a reunirse para mejorar el aspecto de la geografía más cercana y debatir asuntos políticos de su región originaria.Aquellos que abandonaron su tierra en busca de mejores oportunidades o escapando del asedio político, no dudaron en mantener las costumbres en suelo americano, incluso las relacionadas con aspectos ideológicos.

Un busto del líder comunista Josip Broz, popularmente conocido como el mariscal “Tito” –que según algunas leyendas urbanas se habría exiliado en la Argentina y convertido en fanático de Estudiantes de La Plata- presidió el fondo de la propiedad que congregaba viejos compatriotas para discutir sobre la marcha de los acontecimientos. Así, entre debates acalorados, surgió la necesidad de conformar un ámbito público para la práctica de actividades sociales y deportivas que nucleara a los vecinos. El club Yugoslavia Unida, fundado en el salón propiedad de la familia Manestar, cubrió las intenciones de este grupo de inmigrantes, que confraternizó con los lugareños.

La entidad no se extendió por un amplio período de tiempo, calculándose alrededor de 7 años la duración de su vida institucional. El 3 de junio de 1949, una nueva denominación pasaba a identificar a ese espacio social y deportivo. Admiradores del automovilismo en general, y de Juan Manuel Fangio en particular, se reunieron en las inmediaciones de la iglesia “San Carlos Borromeo”, y dieron rienda suelta a la ilusión de concretar un nuevo ámbito de encuentro social. Luego de un asado vecinal, donde no faltaron corredores de autos, familias y fanáticos del deporte motor, balcarceños y locales, se puso en marcha el Club Social y Deportivo Juan Manuel Fangio. La novedad fue que la fundada entidad, ocupó el edificio que sirvió de sede al Yugoslavia Unida.

Un matutino publicó en sus páginas centrales, el 16 de junio de 1949, la invitación a la inauguración de actividades con almuerzo y baile, y con la presencia “in situ” de Juan Gálvez y Luis de Dios. Además, en esa misma jornada se entregó a familiares del quíntuple campeón la copa “Micromar”, conquistada en el “Gran Premio “Primavera” de 1947, al establecer el récord de la vuelta en la carrera reservada para coches de mecánica nacional. La nota triste fue la ausencia del corredor balcarceño con la posterior desilusión de sus fanáticos.

Los socios recordaron las fiestas y celebraciones musicales, abundantes en el club, donde no faltaba el acordeón de alguna orquesta que sonaba entre tango y jazz. Por lo general, el broche final (a eso de las 2 de la mañana) fue la interpretación de una marcha que ponía fin a la noche. Al grito de “a la cucha, a la cucha”, el locutor invitado, con voz gruesa, invitaba al desalojo del establecimiento. La comunidad yugoslava siguió teniendo un papel central en el Fangio y en el barrio que los nucleaba. “Pec” Manestar continuó como encargado: alquilaba el salón, organizaba las fiestas familiares y los grandes eventos de Carnaval que se daban en el mes de febrero.

En materia deportiva fue recordada su participación en los torneos de los barrios “Zona Puerto”. Resultó un hito especial el torneo de 1951 donde, junto a Peralta Ramos, disputó el título hasta la última fecha. Ambos elencos se enfrentaron en el “match” decisivo, alistando el Deportivo Fangio a Bufanti; Odone y González en la defensa; Zampatti, Irizo y Pérez en el medio juego; Scoravelli, Mañas, Amoroso, Dini y Guevara completaron el once inicial que gritó campeón.

En el fondo del salón también se disputaron algunos combates amateurs de box, una actividad que no llegó a ser frecuente pero que los vecinos de la zona recordaban con detalle. En mayo de 1957, los socios, mediante asamblea, decidieron cambiar de denominación y pasó a llamarse Club Social y Deportivo Tucumán. Así se describían las veladas durante ese año: “La presencia de Domingo Argüello y su guitarra complementó los espectáculos artísticos que se cerraban al entonar la milonga de su autoría titulada “Días de atorrante” y el joven Atilio Ramos recitó varias poesías camperas y como broche final el señor Díaz zapateó un malambo cómico “Un borracho que no pierde el compás.” No pasaron demasiados años para que la entidad cerrara sus puertas. Las necesidades financieras y la debilidad que experimentaron los vínculos vecinales, trastocaron la posibilidad de recurrir a la reunión social como la más destacada forma de vida.

1954-17-2 Secion de un Solar al C S y D Fangio con sede en Bol Municipal.jpg
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“El club es el encuentro del barrio, no sólo deportivo, sino de lo social”.

Sigamos protegiendo la historia y el presente de estos clubes.

También podés seguir las redes sociales de @100clubesdebarrio. Proyecto declarado de interés legislativo por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

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