miércoles 21 de febrero de 2024

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Camino a los 150 años

Hugo Adamini, un artista distinto: creador del Vagón de los Títeres y Los Gullis

Nació en Esquel, actuó, fue pintor, militante político, fundó junto a otros artistas el vagón más conocido por la cultura marplatense y alegró las tardes de una generación de niños que nunca lo olvidará.

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Hugo Adamini fue pintor, padre de cuatro hijos, militante y actor. Adamini, hombre multifacético, se convirtió en titiritero, creó la compañía “Los Gullis”, fue autor de la obra “Mamuelito y el unicornio”, reconstruyó un vagón y salió, junto a otros artistas, a recorrer la provincia de Buenos Aires realizando obras infantiles con tan solo unos muñecos, su voz y su impronta, al igual que cuando lo hizo por Latinoamérica presentando su arte.

Hugo tuvo un rol clave para una generación de niños marplatenses: les alegró las tardes, los sumergió en aventuras únicas y marcó su infancia para siempre. En estos 150 años que llegan para Mar del Plata es momento de rememorarlo por lo que fue y es para la cultura local.

Ahora Mar del Plata, que junto a Canal 8, forman parte de la Comisión Organizadora de los festejos de la ciudad balnearia, se contactó con el locutor Francisco Adamini, el hijo más chico del artista, que no dudó en relatar la historia de su padre en el marco del nuevo aniversario de la ciudad costera y dando la posibilidad de descubrir el recorrido de Hugo por La Perla del Atlántico.

AHORA MAR DEL PLATA: ¿Quién fue Hugo Adamini?

Francisco Adamini: Hugo Nelson Adamini nació en el 1947 en Esquel, vivió en Bahía Blanca y de joven llegó a Mar del Plata. Ya de muy pibe hacía teatro con amigos y tuvo mucha militancia política en nuestra ciudad. En esta movida conoció a figuras como Jorge Estrada de PapelNonos.

Paralelo a todo esto aprendió el oficio de pintor y albañilería de la mano de su papá. En Mar del Plata llegó a tener su propia pinturería, pero pasado un tiempo quebró y cayó en depresión, entiendo que los títeres fueron un motor fundamental para poder salir de este estado.

A MDP: ¿Cómo llegó a descubrir el amor por los títeres?

F A: Dentro de todos los trabajos que tuvo uno fue en el centro de entretenimiento Sacoa junto a Pepe García en la década del 1980. El maestro titiritero un día no pudo ir a hacer sus funciones y como tenían buena relación le pidió a Hugo que lo cubra. Ese día descubrió la conexión con los chicos y ahí lanzó su carrera de titiritero.

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Mi viejo no solamente era bueno como artista, el tener un oficio lo encontró pudiendo ser creador de sus propios muñecos. Una noche Hugo estaba en su casa y con los elementos que tenía allí creó un títere y eso le dio un giro de 180 grados a su vida. Ese títere en un futuro se convertiría en la compañía de los conocidos Gullis que le darían la posibilidad de poder volver abrir otra PyME.

A MDP: ¿Recordás cómo los creaba?

F A: Los títeres que fabricaba eran con tela, los ojos los hacía una empresa que se dedicaba exclusivo a eso. Recuerdo a mi viejo estar todo el día en el garaje de casa creando. Eran títeres de guante, boca, varillas y marotes. Empezó a viajar por todo el país, realizó festivales, laburó muchísimo en Chile. La década del 90 fue una explosión para él.

EL VAGÓN DE LOS TÍTERES

A MDP: ¿Cómo se formó el famoso vagón ubicado en la Avenida Pedro Luro y Misiones?

F A: La época de la convertibilidad y el ingreso de los juguetes chinos hizo que mi papá entrara otra vez en quiebra, pero por alguna razón quedó un vagón de metrovías abandonado y por alguna otra, mi padre junto a otro grupo de artistas tuvo una idea única: crear un vagón de títeres donde se podrían hacer presentaciones y viajar en él.

Pidieron permiso a la Municipalidad y con este grupo, entre ellos Daniel Di Lorenzo, lo reconstruyeron. Hubo mucha fuerza humana por amor al arte. El vagón de los títeres viajó por la provincia de Buenos Aires dando presentaciones.

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Fue una idea totalmente rupturista y generó un enriquecimiento cultural a nuestra ciudad muy importante. Los festivales en invierno explotaban. Llegaban obras de todas partes del mundo: España, Colombia, Perú.

A MDP: ¿Cómo recordás a tu papá a la hora de una presentación?

F A: Tengo en mi memoria ver a mi viejo hacer la función desde atrás de escena. Manejaba las luces, hacia todas las voces, cuando los títeres bailaban mi viejo daba vueltas como un trompo.

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Creo que él tenía una gran satisfacción y felicidad de generar una ilusión a los chicos. Se le desataban las medias por su arte, ese era su momento de mayor luz. Falleció en 2017 a sus 69 años y poder ser parte de la reconstrucción de nuestra identidad mediante su historia me alegra y gusta mucho.

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