miércoles 23 de noviembre de 2022

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100 clubes de barrio

"La torta de los Cisnes", una historia de 100 clubes de barrio

La columna dominical en Ahora Mar del Plata de los Profesores de Historia, Eduardo Ferrer y Sebastián Ramirez.

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Por los Profesores Eduardo Ferrer y Sebastián Ramirez

La Estación Sur del Ferrocarril, los pescadores que habían venido del centro y los jardines de Chauvín dieron contorno y descripción geográfica al punto cardinal más austral de la ciudad. Barrios como la Pescadilla, Tierra del Fuego y Los Troncos, el mismo Chauvín y, más adelante, el “Materno” forjaron vida a esta pintoresca zona marplatense que luego quedo encajonada por la avenida Centenario, al extenderse el contexto habitacional hacia el sur.

En aquel territorio, y entre las décadas del 20, 30 y 40, se fundaron un número importante de entidades socio – deportivas, algunas de mayor perdurabilidad. El centenario “milrayitas” (Peñarol) como un desprendimiento del poderoso Nacional (más tarde General Urquiza), Kimberley, San Isidro, San Lorenzo, San José y Argentinos del Sud, por solo mencionar a un puñado de ellas. Hubo otros de breve existencia como Sarmiento, un desprendimiento para el fútbol barrial del CASI, Avellaneda Juniors, Almafuerte (abastecedor de inferiores para el “dragón”) El Inca o Franja de Oro.

Sin embargo, un caso fue por demás curioso, ya que se trató de un club que poseyó todo el potencial para tener un futuro promisorio. Su denominación era un tanto particular, ya que coincidía con la de un pueblo en la provincia del Chaco. Fortín de Belgrano es una localidad situada en el límite tripartito de Chaco, Salta y Formosa, con un total de 2.680 habitantes. Se caracterizó por ser una institución emblemática de un barrio, a metros de la esquina de Santa Fe y San Lorenzo. Allí, se encontraba el típico bar de la zona y de los atardeceres de aperitivos, bautizado previamente con el mismo nombre, que reunió a los jóvenes de las inmediaciones para armar el cuadro de fútbol.

Fundado el 12 de octubre de 1950, por varias familias de la geografía circundante –Patrizzi, Torre, García, Miccio, Cotado-, dos etapas jalonaron la trayectoria de esta institución: los primeros 20 años con la práctica del balompié de mayores, en la Liga de los Barrios. Una segunda parte, caracterizada por la impronta del fútbol infantil, donde llegó a competir en los torneos de la Liga oficial. Además, tuvo una intensa actividad social, que lo llevó a ser la referencia de la zona.

El 10 de octubre de 1965 se concretó, con mucho entusiasmo, la inauguración de la nueva sede sobre la calle Santa Fe, a la altura del 3245; hasta ese momento, la vida de la entidad pasó por el domicilio ubicado en Hipólito Yrigoyen 3077. Para la ocasión, se dispuso un partido entre los jugadores mayores, divididos entre aquellos que eran casados y solteros, en la cancha del club, que se hallaba en un descampado situado en Almafuerte y Lamadrid. Los agasajos se completaron con un asado criollo que se sirvió sobre la calle Roca, cortada entre Santiago del Estero y Santa Fe para que transiten socios y simpatizantes. Como corolario, una torta de 3 pisos, decorada con cisnes gigantes, cuya altura conjunta superaba el metro de largo, permitió que los concurrentes se deleitaran con la gastronomía del evento, aportada por el mercado “Santa Rosa”.

El Fortín hizo de institución referente de la Liga Atlántica de Fútbol, prestando su sede a esa asociación. Atlético Güemes, Ferro Carril Oeste, Deportivo La Dulce, Lanús, Banfield, Rivadavia, El Inca, La Elsita y el representativo local fueron algunos de los habituales animadores de la competencia. El club “Belgraniano”se adjudicó el campeonato del año 1962 y así describió un matutino local las bondades de su campo de juego: “Jugar fútbol sobre un vegetal tapiz es un lujo que se permiten uno de los tantos organizadores de los campeonatos de los barrios. Enmarcada en su perímetro por un tupido cerco de ligustros de vívido tono verde, está el solar abandonado y al cual un grupo de purretes prácticos lo ha arrancado de su eterno esperar, ahora, para ponerlo al servicio de mil sueños de muchachos que suspiran con las glorias de un Sanffilipo o un Callá.”

El 1° de abril de 1970, 20 años después de haberse constituido, se pusieron en vigencia los nuevos estatutos. En ellos se apreció, como segmento destacado, el inciso f del artículo 1 que definió lo siguiente: “Esta Institución no podrá fusionarse a otra y su nombre se declarará invariable. Los distintivos serán los colores azul y celeste”. En aquél documento pudo apreciarse un detalle destacado: figuran dos direcciones de su sede social sobre la misma cuadra(Santa Fe 3211 y 3245). De aquella cancha en la zona de “Los Troncos”, las divisiones menores del Fortín pasaron a entrenarse en el gimnasio del club Alvarado y, con posterioridad, en la cancha ubicada en la calle Roca, entre Buenos Aires y Tucumán (la manzana contigua a la “Plazoleta Güemes”).

Del relato de ex jugadores surge que los técnicos “Quico” Cotado y “el Cordobés” San Martín, tal cual los apodaban, los buscaban, en una suerte de “estanciera”, para los entrenamientos y los llevaban a los partidos. El fútbol infantil fue la actividad preponderante con la participación en las competencias oficiales de la Liga Marplatense entre los años 1979 y 1982. Sobresalió un equipo integrado por: Mariano Giovanoni, Mauricio Polverigiani, Mario Sugamenle, Guillermo Cotado, Gustavo Signago, Fernando Cacace, Javier Sapia, “Tochi” Ibarra, Jorge Ibarra, Pablo Chávez, Roberto Romanik, Mario Bertoldi, Martín Yanícola, Marcelo Palá y Mariano Beramendi. Dirigidos técnicamente por Roberto Palá, varios de ellos continuaron su carrera en el San Lorenzo local.

En la segunda mitad de los 80, la institución comenzó a perder la actividad deportiva y quedó en ella, el salón con barra que la dejó librada al sólo efecto de las actividades lúdicas. Sufrió esa transformación característica de muchas entidades barriales que, antes de su desaparición, pasaron a ser sólo un espacio físico: su sede social, sostenida por una cantina. Años más tarde, con la intención de salvar lo que quedaba, un sorteo mal administrado, selló su suerte definitiva.

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“El club es el encuentro del barrio, no sólo deportivo, sino de lo social”.

Sigamos protegiendo la historia y el presente de estos clubes.

También podés seguir las redes sociales de @100clubesdebarrio. Proyecto declarado de interés legislativo por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

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