martes 27 de febrero de 2024

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CABA

La UCA advirtió que la pobreza roza el 45% y que crecerá por la inflación

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, sostuvo que todos los indicadores muestran que "la suba de cantidad de pobres o nuevos pobres seguirá en aumento el año entrante"

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Un contundente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA mostró que la pobreza se ubicó en el 44,7% en el tercer trimestre del año, una cifra similar a la del 2020 y la más alta desde 2006, cuando la pobreza había tocado el 41,2%. Cuando se mira la pobreza desde una óptica multidimensional, la universidad concluyó que 67% de la población al menos sufre una carencia. En definitiva, hoy en la Argentina hay 17,5 millones de personas sumergidas en niveles bajos de ingresos, vivienda precaria, salud y educación insuficiente o inseguridad alimentaria.

Del mismo modo, el sondeo sostiene que hay 9,6% de personas que son indigentes (4,2 millones de personas).

"Los efectos de la inflación sumados al estancamiento de la economía y la situación de empleo informal hacen que en la Argentina los niveles de pobreza hayan aumentado. Y todos los indicadores muestran que esa suba de cantidad de pobres o nuevos pobres seguirá en aumento el año entrante", alertó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

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En este marco, los datos que arrojó el último informe de la UCA revela que hay un universo de "nuevos pobres" en el país. Es decir, los "trabajadores pobres" que trabajan pero no les alcanza para vivir, se encuentran en la informalidad, tienen cobertura de salud o educación precaria o viven en casas que se condicen con la pobreza.

Así, se destaca que la tasa de pobreza pegó más en los sectores muy bajos alcanzando el 68% mientras que en los sectores altos apenas llegó al 11% y en el promedio total alcanzó en el 2023 al 44,7%. Estos son índices que se vieron antes de la pandemia del COVID en el 2020 y son similares a los años de la presidencia de Néstor Kirchner en el 2004 y 2005.

Empleo y seguridad social

El documento de la UCA también sostiene que la falta de acceso al empleo y a la seguridad social constituye la dimensión en la que el déficit presenta mayor incidencia, el 35,7% de la población reside en hogares que no tienen ingresos por empleo registrado o jubilaciones o pensiones contributivas.

Asimismo, una proporción cercana a 3 de cada 10 hogares presentaba situaciones de privación en el acceso a la educación esto implica que el 30% estaba compuesto al menos por un niño o adolescente que no asistía a instituciones educativas formales o adultos con rezago educativo (para la población la proporción alcanza al 13%).

Inseguridad alimentaria

El otro dato alarmante del informe de la UCA es el de la inseguridad alimentaria. Esto es: personas y hogares donde padecen hambre al menos una vez por día. El 20,6% de los hogares en Argentina tiene signos de inseguridad alimentaria, lo que implicó en el 2023 un incremento de esta variable respecto del 18,7% del 2022.

En el promedio total de los chicos de 0 a 17 años se registró el índice de inseguridad severa alimentaria más alta de los últimos 18 años: el 13,9% de los niños expuso que padece hambre en la Argentina durante 2023.

En la medición de pobreza multidimensional que mide no sólo el ingreso como establece el INDEC sino otras variables de faltantes como alimentos, vivienda digna, salud, educación o ambiente sano, la UCA expuso graves falencias de al menos una carencia.

En 2023, el documento de la UCA reveló que 4 de cada 10 personas en la Argentina urbana se encontraba en condiciones de pobreza multidimensional con una fuerte diferenciación según nivel socioeconómico: 66% de la población del 25% de NES más bajo, 50% en el estrato bajo, 22% en el estrato medio bajo, y sólo 6,6% de la población en el 25% superior. Asimismo, 2 de cada 10 personas sufren de pobreza multidimensional estructural.

Deterioro laboral

El informe también mostró que las remuneraciones reales sufren un continuo deterioro real, esto no sólo ocurre por la puja distributiva, sino fundamentalmente ante una caída en la productividad media del trabajo.

Por lo mismo, si bien la participación de los trabajadores asalariados formales en el ingreso ha tenido y continúa teniendo un peso insuficiente, la evolución de la media de ingresos ya no es representativa de los ingresos reales de los trabajadores.

La brecha de ingresos entre los trabajadores de más alta y más baja remuneración, más que duplica la brecha de ingresos entre la ganancia media de los empresarios y la remuneración media de los trabajadores asalariados. De esta manera, el informe de la UCA muestra que el 35,7% de la población no tiene acceso al empleo y a la seguridad social.

En este sentido, el informe revela que frente a la "pobre creación de más y mejores empleos", y la imposibilidad de generar mejores remuneraciones, el gasto en transferencias sociales ha sido el mecanismo por excelencia más eficiente para mantener una relativa paz social. Sin este aumento en el gasto social la población pobre llegaría a la mitad de la población.

En tanto, se destacó que casi el 60% de la población en la Argentina tiene empleo precario (26,5%), subempleo inestable (24,3%) y desempleo (8,8%).

La encuesta de la Deuda Social de la UCA se hizo sobre un muestreo de 5760 hogares en un universo geográfico de los grandes conglomerados urbanos que abarca el área metropolitana del Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza, Salta, Neuquén La Rioja, San Juan Tierra del Fuego, Chubut y Chaco.

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Los niveles de pobreza se ubican en un techo alto desde el pico alcanzado en 2003-2004 –con la excepción de la pandemia-, mientras que la indigencia bajó levemente por la mencionada cobertura social. Sin embargo, esta aparente mejora entre los bolsones más postergados de la población no esconde ni el aumento de la inseguridad alimentaria severa ni de la pobreza infantil, con cifras insultantes para un país de ingresos medios y con un régimen democrático ininterrumpido desde 1983. El 16% de los niños son indigentes y el 62,9% son pobres.

Uno de los motivos a la hora de explicar estos índices de pobreza, explicó Salvia, es que “el empleo se mantuvo estancado, con niveles raquíticos y un carácter regresivo por la caída del salario real. Solo en el primer semestre del 2023 cayó 8,3% el salario”.

Casi la mitad de la población recibe algún tipo de asistencia del Estado –por fuera de las jubilaciones y las pensiones- y, sin planes sociales, la indigencia saltaría del 9,6% al 20,8% y la pobreza del 44% al 49%, se indicó en el informe.

En la medición de la pobreza multidimensional, la UCA detectó que el 67% de la población al menos sufre una carencia y el 28% con tres o más. En particular, el 35,7% de la población no tiene ningún acceso a la seguridad social y el 31,7% sufre carencias en la alimentación. El 22,4% de la población pertenece a la categoría de pobre estructural, por ingreso y por 3 o más carencias.

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