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etiquetado frontal

Qué implica la nueva ley de etiquetado frontal

Cuáles son los puntos principales de la nueva ley para proteger la salud de los consumidores y qué restricciones trae para las empresas.

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27 de octubre de 2021 - 09:39

Argentina tiene una nueva ley: con 200 votos afirmativos, 22 negativos y 16 abstenciones, el proyecto de etiquetado frontal de alimentos se convierte ya rige en el país. La Ley de Promoción de la alimentación saludable, como se llama formalmente, finalmente se concreta luego del intento fallido de discutirla en la Cámara Baja hace poco más de 20 días. En ese entonces, la oposición no había dado quórum y el oficialismo no pudo sesionar.

El pasado martes, tras casi 12 horas de sesión, se aprobó por mayoría este proyecto que suma a Argentina a una lista de países a nivel mundial que ya aplican la reglamentación. Aunque con matices y metodologías diferentes, la búsqueda de promover una alimentación saludable se lleva adelante en Chile, Perú, México, Uruguay, Estados Unidos o Francia.

El objetivo

La función principal de esta ley es promover una alimentación saludable y combatir la malnutrición, que estimula la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. Los factores de riesgo que se manifiestan son el sobrepeso, el aumento de la presión arterial o la obesidad. Según la OPS, estas enfermedades son la causa de muerte del 71% de la población mundial.

Partiendo de este objetivo, es que la normativa busca garantizar el acceso a una información clara y precisa por parte del consumidor. Teniendo esta información, sostiene, el ciudadano puede elegir mejor qué productos comprar.

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Cómo funcionará

Uno de los elementos principales que plantea el dictamen es la incorporación de un sello negro en forma de octógono y con letras blancas en el envase del producto que advierta el exceso de determinados componentes que pueden ser dañinos para la salud, tales como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías.

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Es a partir de estos sellos que las empresas productoras tendrán que actuar en consecuencia. Por ejemplo, para cuidar a los niños y adolescentes, los productos que contienen cafeína o edulcorantes deben decir: “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños”.

Otro de los puntos prohíbe que los alimentos y bebidas sin contenido alcohólico (analcohólicas) que contengan algún sello de advertencia, incorporen en sus envases información nutricional complementaria, logos o frases con el patrocinio o avales de sociedades científicas o asociaciones civiles, personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas, entre otros.

Además, la ley impide toda forma de publicidad, promoción y patrocinio de los alimentos y bebidas analcohólicas envasados con al menos un sello de advertencia que esté dirigida especialmente a niños, niñas y adolescentes.

Al mismo tiempo, tampoco podrán incluir en el envase declaraciones nutricionales complementarias que destaquen cualidades positivas y/o nutritivas de los productos.

Se prohíbe, además, incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas, elementos interactivos, la entrega o promesa de entrega de obsequios, premios, regalos, accesorios, adhesivos, juegos, descargas digitales, o cualquier otro elemento, como así también la participación o promesa de participación en concursos, juegos, eventos deportivos, musicales, teatrales o culturales.

El Consejo Federal de Educación deberá promover la inclusión de actividades didácticas y de políticas que establezcan los contenidos mínimos de educación alimentaria nutricional en los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario del país.

Estos son algunos de los puntos. Pero como estas medidas deben ir acompañadas de un abordaje didáctico, educativo y cultural, la ley prevé que el Consejo Federal de Educación deberá promover la inclusión de actividades didácticas y políticas que establezcan los contenidos mínimos de educación alimentaria nutricional en los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario del país.

Es así que a partir de la publicación en el Boletín Oficial de la nueva normativa, las industrias grandes tendrán un plazo de seis meses para adaptarse a la ley, con posibilidad de prorrogarlos 6 meses más. En el caso de las Pymes, el plazo es de 18 meses, también prorrogables.

Disputas internas

Las posturas a favor y en contra del proyecto de etiquetado frontal tuvieron matices incluso dentro de un mismo partido. Por caso, Jorge Enríquez, Diputado del PRO por la Ciudad de Buenos Aires, sostuvo: “Este no es el momento. Con esta presión impositiva, sumar más gastos a los productores nacionales, más palos en la rueda al que produce, cambiar etiquetas, más gastos. Los productores tendrán que trasladar estos costos que se verán reflejados en el precio de los alimentos”.

Pero Martín Grande, también del PRO, pero por San Luis, contrapuso: “Hay un hambre terrible en nuestro país. Tenemos que tratar de darle una solución saludable. No podemos seguir engordando a la gente pobre como si fuera ganado. No tenemos más que darle para polenta y arroz y azúcar. Tenemos que tratar de solucionar el problema central que es la alimentación de los argentinos y esto también va a ayudar”, señaló sobre los beneficios de la ley.

Leonardo Grosso, diputado del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, señaló: “Las industrias construyen hábitos y esto es lo que estamos discutiendo con esta ley. De las azúcares y sales de más que consumimos, según estándares internacionales, el 75% de ellas están adentro de los alimentos que compramos sin saberlo. El yogurt, tiene 8 cucharadas de azúcar adentro, y nada advierte que eso sucede. Esto es lo que nosotros queremos regular. La diferencia que existe entre la información y la publicidad”.

Por su parte, Alejandro Cacace, diputado de la UCR por San Luis, dijo: “Acá se elige una herramienta de información. Es un derecho que tienen los consumidores. Conocer lo que están consumiendo y el impacto que tiene sobre la salud. En un meta estudio que recoge 14 estudios distintos a nivel internacional, todos ellos los 14 esstudios concluyen en que la mejor lternativa es el etiquetado frontal de alimentos”.

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