miércoles 12 de junio de 2024

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Solidaridad

Un marplatense en un millón: Miguel, un taxista solidario

Junto a otros compañeros de la parada de 25 de Mayo y Mitre, ayuda a distintos comedores de Mar del Plata

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En la sección “Un marplatense en un millón”, Ahora Mar del Plata busca presentar a distintos vecinos y vecinas de la ciudad que hacen su aporte para la sociedad. Hombres y mujeres que más allá de su rutina, trabajan para colaborar con quienes más lo necesitan.

Miguel Barros es taxista y desde hace años recorre las calles de Mar del Plata con la licencia 2110. Es cocinero profesional, sin embargo, se cansó de trabajar en la gastronomía y decidió subirse al vehículo de techo amarillo, sin saber que sería un medio para generar algo más grande.

Marplatense por adopción, no solo traslada a sus pasajeros, sino que también utiliza su herramienta de trabajo para ayudar: junta donaciones para comedores de la ciudad y luego las lleva a destino. “Ayudar me da mucha felicidad, es un placer enorme. En cada ayuda me siento realizado como persona”, expresa en diálogo con Ahora Mar del Plata.

Hubo un hecho que le dio un impulso para reforzar su compromiso con quienes lo necesitan. En 2009 conoció a Joshua, un nene que iba con su sobrina nieta al jardín y que necesitaba una operación urgente en Chile.

Entonces, con otros taxistas, empezaron una campaña para juntar tapitas de gaseosa. El eslogan era ‘Un granito de arena para Joshua’. “Gracias a Dios logramos recolectar el dinero para operarlo”, recuerda.

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La satisfacción de ayudar a ese nene le generaron ganas de seguir con otras causas. “Si juntábamos dinero para una operación, ¿por qué no juntar donaciones para un comedor?”, fue una de las iniciativas que compartió con sus compañeros en la parada de taxis de 25 de Mayo y Mitre.

Gracias a Elda Sánchez, quien era la presidenta de la Liga de Amas de Casa y solía viajar como pasajera de su taxi, conoció distintos comedores. Hoy ayuda a “Los Peques”, en Anchorena 6026, y “Arcoiris”, en Río Negro 8062. “Siento que sigo con su legado”, dice.

Su aporte lo resume en “tiempo”. “Pido y junto cosas y la entrego al comedor, como muebles, alimentos, ropa, calzado, lo que sea. Todo suma”, destaca el taxista nacido en Pehuajó y radicado en Mar del Plata desde 1996. Entre viaje y viaje, cuando contactan a alguno de los taxistas por alguna donación, la van a buscar y la llevan a los comedores.

El golpe de la pandemia

Antes de la irrupción del Covid eran 14 los choferes que se dedicaban a colaborar con estos espacios. Durante la pandemia, algunos fallecieron y otros dejaron de dedicarse al volante. Hoy continúa con la labor solidaria junto a Ariel, Jorge y Marcelo, también taxistas de la ciudad.

En estos últimos dos años aumentó la demanda gente que necesita ayuda. “Desde la pandemia hasta ahora ha aumentado la cantidad de personas que necesitan una mano. También hemos ayudado a familias que pedían alimentos en la época del aislamiento”, cuenta Miguel.

Junto a ellos trabajan Paola y Beatriz, una mujer que con su jubilación compra lana para tejer bufandas y gorros para los chicos y chicas. “Ella se encarga de seleccionar la ropa. Si no está en condiciones no se entrega”, aclara.

Otro de sus objetivos concretados fue conseguir una silla de ruedas para un nene de 4 años con el apoyo de Cilsa. “La emoción de ese nene quedó registrada en un video. Estaba muy agradecido”, recuerda.

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Cada viaje, una oportunidad

Miguel destaca que el taxi “es una buena herramienta” para conocer gente que puede aportar su granito de arena. “Muchas veces no sabés a quién llevás. Cuando cuento lo que hacemos, hay quienes me dicen que tienen una cocina o heladera, o algo para donar. Todo es bienvenido”, remarca.

Todas las mañanas, sale de su casa a trabajar y retirar donaciones. Luego vuelve a su hogar donde separa lo colectado y los alimentos. “Tengo el apoyo de mi familia que también hace que esto sea posible”, destaca.

Su sueño es formar una ONG. “Tenemos el nombre: ‘Amigos solidarios marplatenses’. La idea es poder formalizarla para poder acceder a otros lugares para ayudar. Por los elevados costos, todavía no pudimos concretarlo”, lamenta. Sin embargo, esto no impide que cada día de su parte para ayudar a quienes más lo necesitan. Y con sus compañeros de la parada de taxis, siempre están dispuestos a buscar, retirar y trasladar las donaciones para alegrarle el día a los demás. “Ver las caritas de los nenes y nenas cuando le das las cosas, no tiene precio ”, remarca.

Cómo ayudar

Quienes quieran realizar su aporte deberán contactarse al 223 5824144.

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