Durante la semana pasada, cuando el dólar se estuvo fortaleciendo casi todos los días, hubo un segmento particular que sintió el impacto: los vendedores de inmuebles. A partir de la reactivación del crédito hipotecario, las inmobiliarias cobraron un nuevo vigor, y empezaron a tasar unidades a un ritmo inusualdesde 2010.

Por eso, entre el lunes y jueves de la semana pasada, hubo frío en el sector, según contaron tres agentes inmobiliarios. "Los mismos que estaban apurados, que querían realizar la operación lo antes posible, durante esos días pidieron una pausa", describen con diferentes palabras en inmobiliarias.

La propensión a tomar créditos inmobiliarios está vinculada a cierta estabilidad en el tipo de cambio y a las nuevas ofertas de préstamos atados a la inflación, conocidos como "UVA". Mientras el peso mantuvo su cotización frente al dólar, la solicitud de préstamos fue una constante. Pero, en los días que el peso se devaluó, los compradores y vendedores de departamentos y casas buscaron un "impasse".Es que los inmuebles están tasados en dólares y un cambio en la cantidad de pesos necesarios para adquirirlos hace que también sea preciso pedir prestada más plata al banco y aumentar el monto de la deuda.

"El martes pasado -en plena suba- un cliente que quería comprar me llamó y me pidió 'esperar un poco'. Venía muy entusiasmando con un departamento, pero se asustó con el dólar", contó un vendedor de Capital Federal. Al día siguiente, el propietario de otro inmueble también le canceló una visita programada para una tasación.

El crédito hipotecario a largo plazo es un compromiso que los buscadores de vivienda están dispuestos a tomar si creen que podrán pagarlo. Aunque los nuevos ajustan por inflación y/o evolución de salarios, el precio del dólar no resulta indiferente para nadie. Siempre está el temor sobre una disparada de la divisa estadounidense.

Los economistas siguen calificando al peso como "atrasado" frente al dólar. Las oscilaciones provocan inquietud sobre su traspaso a precios. En las inmobiliarias, hay menos dudas. Si el peso argentino pierde valor, las operaciones irán para atrás.

Fuente: Clarín

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