Para este lunes están previstas las primeras audiencias públicas para establecer las tarifas de gas desde el 1° de octubre. Los defensores del pueblo de distintas municipalidades vienen pidiendo la suspensión de ese encuentro, dados los desequilibrios macroeconómicos recientes. Sin embargo, varias fuentes oficiales confirmaron que el cronograma se cumplirá: hoy para Buenos Aires y algunas provincias, otras para el jueves.

El Gobierno está convencido que la recomposición estará por debajo del 30%. Sin embargo, las propuestas que las distribuidoras le presentaron al Enargas exceden bastante esos números.

Gasnor, que opera en Salta, Tucuman y la puna, solicitó una recomposición que orilla el 80%. Hay otras propuestas de nuevos cuadros con incrementos que van entre el 100% y 200% con respecto a los importes que rigen desde abril.

Se cree que el Enargas, ente regulador, no aprobará esas subas. Todo indica que se va hacia una tarifa "política", donde los productores de gas no cobrarán de los distribuidores el precio que están esperando.

El precio del gas está en dólares, y las distribuidoras tienen que pagarlo en pesos equivalentes a la cotización del tipo de cambio. Eso cuesta ahora el doble que a fines de 2017, cuando se estableció el cuadro tarifario anterior, vigente este invierno. Además, como el dólar del período abril-septiembre se movió en un rango muy superior al de fines de 2017 (cuando estaba en $ 20), las distribuidoras quedaron con millonarias deudas con las productoras.

En la audiencia pública, las distribuidoras avisarán que necesitan una recomposición del 28% por inflación sobre su margen de distribución. Sin embargo, ese componente pesa poco en las facturas, con un impacto del 11%.

El mayor peso en las boletas corre por el precio del gas "en boca de pozo", o de "punto de ingreso al sistema". Allí anidan los mayores desacuerdos.

Las productoras y las distribuidoras intercambiaron numerosas cartas sobre cuál será el precio del gas del período octubre-marzo. El mismo sería de US$ 4 por millón de BTU (la unidad de referencia del sector). El tema es que el traslado a tarifas es diferente con un dólar a $ 28 (como estuvo en julio), a $ 32 (como figuraba en algunas proyecciones de mercados futuros) o a $ 38, como cerró el viernes. El Enargas tendrá hasta fin de mes para decidir cómo realizará el traspaso a precios de la devaluación.

En las propuestas de Metrogas y Gas BAN al Enargas hay distintos cuadros tarifarios, según lo que terminen pagando por el gas a los productores. En un escenario -con el dólar calculado más cerca de los $ 32- Gas BAN propone triplicar el precio de cada metro cúbico consumido en los hogares, y Metrogas supone duplicarlo. Eso es lo que pedirán, aunque saben que no será aprobado. Es casi una cuestión legal vinculado con el cumplimiento de contratos que tienen con sus proveedores.

Por ejemplo, un hogar de poco consumo -categoría R1/R2- hoy paga el metro cúbico de gas en torno a los $ 5 (zona Gas BAN), pero debería pagarlo a más de $ 15 desde octubre. Eso es para cubrir la devaluación del 100% y pagar las deudas de las distribuidoras con las productoras. En promedio es una recomposición de 170%.

En los clientes de mayor consumo, el incremento propuesto es más elevado. De los actuales $ 6,75 que desembolsan por metro cúbico tendrían que pasar a $ 20,43. En los hogares más pudientes (categoría R3-4), ese valor sube de $ 7,71 a $ 24,19.

Las distribuidoras incorporan en estos cuadros tarifarios una propuesta para pagar la deuda que poseen con las productoras como YPF, Total, Wintershall, CGC o PAE. Hasta ahora no hubo coincidencia sobre cómo arreglar esa deuda.

Metrogas también propuso duplicar el precio de cada metro cúbico consumido. Lo que hoy está en $ 5,57, llevarlo a $ 10,91. Hoy el consumo de un cliente acomodado subirlo de $ 8,83 a casi $ 15.

Pero el Gobierno cree que esos valores no son viables políticamente. Tendrá este mes para persuadir a los productores de gas y distribuidores para pactar un precio en pesos que sea aceptado para ambos. En los números, si el dólar es 60% más caro que en marzo (suponiéndolo a $ 32, con una baja en relación al viernes), cuesta identificar cómo se podría evitar ese traslado, publicó Clarín.

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