La vida de una mujer de 29 años, licenciada en Derecho y Administración de Empresas, dio un giro inesperado cuando le diagnosticaron Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Desde hace un año y medio realiza inmunoterapias y permanece el 80% del tiempo en la cama.

"Hace dos años y medio que ocurrió todo. Estaba estudiando cuando una fatiga bestial se apoderó de mi cuerpo. Duraba días y, después, conseguía recuperarme. Estuve con intervalos de este tipo casi un año, hasta que los médicos dieron con un diagnóstico", contó Candela al diario ABC.

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El cansancio provocado por la enfermedad le quitó las ganas de hablar con la gente, por lo que no recibe visitas en su casa. Tiene, constantemente, una sensación de aturdimiento y niebla mental, se pasa todo el día dormitando, aunque no llega a estar dormida del todo.

Candela explicó que, cuando no está cansada, aprovecha para ver series o películas, pero sólo tiene fuerzas para eso. "No salgo a la calle, ni siquiera soy yo la que va al médico, sino mi mamá",dijo en relación a Raquel Mena. Su familia aún tiene esperanza que se recupere, pero lamentablemente aún no hay cura para la enfermedad.

Por el momento, buscan un tratamiento adecuado, para que Candela se sienta lo mejor posible. "Me cambió la vida por completo. En cuanto nos dieron el diagnóstico y supe que no había solución, me dediqué horas y horas a buscar por internet. Trataba de encontrar alternativas fuera de la medicina tradicional", aseguró la madre.

Raquel dejó todo para ayudar a su hija y ahora es "sus pies y manos". Siente una "tristeza infinita" por ver a su hija en esta situación y alberga la esperanza de que todo mejore: "Teníamos una hija que se comía el mundo y se convirtió en una abuela de 90 años".

El principal síntoma de esta enfermedad, que afecta al 0,8% de la población mundial, es una fatiga insuperable que empeora cuando se tiene actividad física y mental. Esto hace que se necesite descansar todo el día y afecta a múltiples sistemas del organismo.

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