“Si tenés gastroenteritis, no te pagan los días de enfermedad porque hay baño en la fábrica. Si estas con carpeta psiquiátrica, le mandan carta documento al psiquiatra. Es terrible”. María Demateisresume el sentimiento de las trabajadoras de Textilana, mientras realizan un paro de actividades en reclamo de una suba salarial y de mejores condiciones de trabajo.

Demateis es delegada de las empleadas de la empresa textil. En diálogo con Ahora Mar del Plata, explicó los padecimientos de las trabajadoras por el sistema de producción de celdas que se implementa en la fábrica. “Un grupo de personas tiene que sacar la prenda completa. Antes, cada trabajadora hacía una tarea. Por ejemplo, había una persona que pegaba cuellos, otra que cerraba costados… Ahora, las máquinas están una al lado de la otra y es como un círculo, en el que la persona tiene que hacer tres o cuatro tareas para que la prenda salga terminada. Encima, a esas tres o cuatro compañeras que forman una celda se les exige una cantidad de prendas que no llegan a completar en el día”, explicó.

Según Demateis, el sistema genera una competencia interna entre las trabajadoras, que se vuelve perjudicial para su salud. “Los 100 despidos del año pasado fueron porque con este nuevo sistema de producción le iban a sobrar operarias. El tema es que, por ejemplo, si la persona de la primera máquina es rápida y el resto de los trabajos son más lentos y no se llega a terminar la producción, ninguna cobra el premio estímulo que tenemos por producción. Eso ha llevado a que las compañeras se maten laburando, que compitan entre ellas y que exijan al resto de las compañeras que no pueden llegar porque no tienen el mismo ritmo”, señaló. “Entramos en un maltrato psicológico, porque si a vos te pedían 100 prendas, y con mucho esfuerzo, sin levantarte para ir al baño, llegabas a las 102, al otro día te pedían 102. Encima eso no se veía reflejado en el bolsillo de las compañeras. Entonces dijimos basta, que ya no era posible seguir en esta situación de trabajo”, agregó.

“A la empresa, el sistema le sirve: con mucho menos personal, saca la misma cantidad de producción. Yo siempre dije que el sistema para el trabajador no sirve, porque es un sistema de explotación descomunal. Porque sos verdugo de tu propio compañero”, explicó Demateis.

“Tenemos los tendones cortados y los manguitos rotadores rotos”

Por su parte, Demateis describió las consecuencias físicas que la exigencia genera en las trabajadoras. “Todas tenemos los tendones cortados, los manguitos rotadores rotos… Yo tengo un desgarro en el hombro… Te piden 700 prendas por día. Esa cantidad tiene un precio y vos, llegando a esa producción, cobrás determinada cantidad de plata. Pero a esa plata te la ponen y te la sacan según las ganas que tengan ellos. A ese dinero, con este sistema de celdas, te lo van sacando mes a mes”, remarcó.

En Textilana, son alrededor de 350 las trabajadoras que, durante el paro, reclaman el pago de un bono de 4.000 pesos quincenal. “Nosotros pedimos un básico de 4.000 pesos que sea para todos. Después, la producción. Si vos te querés matar trabajando porque necesitás ganar un poco más, que te lo paguen. Pero que ningún trabajador tenga que reventarse en una máquina para obtenerlo”, concluyó Demateis.

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