Mientras finalizan las tareas de demolición de la distribuidora Torres y Liva, algunos vecinos reclaman que le devuelvan sus pertenencias, en medio del dolor y la nostalgia que dejó el devastador incendio del último 15 de diciembre.

“Nos pidieron que estuviésemos acá para ver si podíamos rescatar algo, pensamos que el rescate iba a ser por medio de personas especializadas dentro del edificio y las cosas iban a salir íntegras. Cuando llegamos nos enteramos que el rescate era por los escombros, una vez que la máquina termine. En la caída, las cosas se rompen totalmente, lo único que veía que caía completa era mi ropa, el resto totalmente roto. Cuando caen la máquina misma pisa el escombro, no tiene sentido ir a buscar esas cosas”, sostuvo Cintia Ramírez, una damnificada por el incendio de la distribuidora.

La mujer alquilaba un tercer piso en un edificio ubicado en 20 de Septiembre y Rivadavia. “Miro mi departamento, veo la mitad del living y mi cocina completa. Lo que me apena es que veo el mueble, en la parte superior, y tengo todas las carpetas con todos mis títulos y diplomaturas. Soy docente y tengo todo en ese mueble, y me duele, porque lo veo íntegro, no tiene nada ni humo, nada. Tuvimos casi dos meses, la oportunidad de entrar y nadie hizo nada”, reclamó la mujer.

Además, sostuvo que no la dejaron entrar en ningún momento y era “lo que más anhelaba”: “Me fui a los 21 años de mi casa, volví 10 años después sin nada a la casa de mis padres. Lo que vivimos esa noche es imborrable”.

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