El marplatense Gustavo Idubehere ingresó al servicio militar obligatorio a principios de 1982 y con menos de dos meses de preparación se alistó para combatir en la Guerra de Malvinas, allí además de enfrentar al ejército inglés fue sometido a episodios de tortura por sus superiores. En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, decidió contar su historia en Telediario y reiteró el pedido de justicia para sus pares que denunciaron casos similares.

Más allá de los enfrentamiento con los ingleses, los veteranos quedaron marcados a fuego por el hambre y el frío que sufrieron sumado al destrato de sus superiores.

"Los que volvimos de las Islas Malvinas firmamos un compromiso para guardar silencio por lo que habíamos vivido. Lo firmé porque era una orden de la institución militar y si no lo hacías venía el castigo", recuerda Gustavo, quien denunció hace 10 años -junto a otros soldados- ante la Justicia las torturas a las que fueron sometidos.

"El maltrato fue generalizado. Teníamos que cuidarnos del ataque inglés y de no pelearnos con los superiores", lamenta Gustavo.

"Si perdías algo te 'bailaban', que era castigarte haciendo esfuerzo físico, así que ibas fijándote en no perder nada de lo que llevabas y si perdías algo en reponerlo rápido", dijo el excombatiente.

La peor noche que pasó el soldado marplatense en Malvinas comenzó con un acto desesperado: "Teníamos un superior que todas las noches llegaba con comida y la guardaba en una lata. A nosotros no nos daba nada y ese día yo tenía mucha hambre. Entonces me cansé, fui y comí una galletita, después oculté el paquete", relata, todavía conmovido. Al poco tiempo, "este personaje, el subteniente Barri, se dio cuenta y me hizo desnudar, sacarme toda la ropa y salir del campamento donde estábamos. Me habrá quedado media hora afuera mientras nevaba".

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-¿Hace frío?

-No.

-Acá no sabés lo calentito que está.

El diálogo se repitió insistentemente durante la nevada hasta que un soldado que patrullaba la zona se sorprendió al encontrarse con uno de sus compañeros desnudo y al reconocerlo le entregó su abrigo. Recién en ese momento, la tortura llegó a su fin.

Miguel Ressia, el soldado que entregó su poncho a Gustavo cuando estaba desnudo a la intemperie, reconoce en contacto con ese medio a la Guerra de Malvinas como "la última gota del proceso nefasto iniciado en la última dictadura militar".

Asimismo, insta a replicar la "memoria, verdad y justicia" por las víctimas y los sobrevivientes.

Las denuncias de soldados contra sus superiores que no prosperaron es interpretado por los damnificados como "patear la pelota para adelante".

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En tanto, Darío Gleriano reconoce que fue "estaqueado" el 27 de mayo de 1982 "por la orden de un oficial a un suboficial", en una modalidad de tortura que tuvo al menos a tres soldados marplatenses como sus víctimas. En la Provincia de Buenos Aires fueron denunciados más de 60.

"Me mandaron a buscar comida, volví y me estaban esperando", indica, al tiempo que recuerda que quiso denunciarlo en el retorno de la democracia pero "lo desestimaron".

El Centro de ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata y la Comisión Provincial por la Memoria lanzaron la campaña pública "Yo también hablo", para animar a otros veteranos a denunciar.

Quienes quieran hacer denuncias pueden escribir a malvinas@comisionporlamemoria.org o llamar al teléfono 0221-4262900.

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