Apenas habían pasado las 14 del sábado, cuando Agustina Ferro (32) y su marido se sentaron junto a sus dos hijas en La Vereda de Vicente, un local gastronómico ubicado frente al edificio donde se desató la tragedia en Punta Mogotes.

Mientras esperaban la comida, Agustina y sus hijas India (3) y Emma (aproximadamente 8), decidieron ir a ver las vidrieras ubicadas enfrente del bar. Sin embargo, cuando todavía cruzaba la calle Acevedo, Emma se arrepintió y volvió al local junto a su padre. Esa decisión le salvó la vida.

Apenas pasaron unos segundos, con Agustina e India ya sobre la vereda de la calle Puan, cuando una estructura de la terraza del edificio cedió y derivó en el derrumbe de los balcones, que terminaron con la vida de madre e hija.

Según contaron testigos, el esposo de Agustina y los vecinos intentaron desesperadamente socorrer a las víctimas, que habían quedado atrapadas debajo de los escombros. Pero no hubo chance: la fatalidad ya se había apoderado de una de las escenas más tristes de los últimos tiempos en la ciudad.

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