Hugo Jorge Javier Castro (35) llevaba unos dos meses viviendo en Torres, una zona rural cercana a Luján. En un campo, alquiló una habitación precaria, al fondo de un galpón, donde vivía con una adolescente de 19 años.

Según publicó Clarín, no era la primera vez que los policías del destacamento de Torres pasaban por la chacra de la calle Blas Pascal para ver si daban con Castro, que tenía un pedido de detención del Juzgado N° 2 de Campana y de la Fiscalía N° 3 especializada en violencia de género.

Castro era violento. Golpeó a su ex pareja en reiteradas oportunidades. Estaba armado y la perseguía en su casa, incumpliendo las restricciones de acercamiento y la expulsión del hogar. Juntos tuvieron seis hijos y la relación terminó en febrero.

El 21 de abril arremetió con más agresiones, le pegó un culatazo en la cabeza y abusó de ella. Fue así que la mujer juntó coraje y volvió a denunciar a su ex.

Esa desobediencia a las órdenes judiciales le valió el pedido de detención, pero el hombre escapó y se escondió en la localidad de Torres.

Hasta allí fueron este martes el sargento Hernán Alberto Coll (40), el inspector Gonzalo Núñez (38), Malcon Neri Churquina (30) y Víctor Hugo Díaz Candia (34), además de otro oficial que no ha sido identificado.

Los cuatro primeros terminaron a los tiros con Castro, que se atrincheró con una 9 milímetros y una escopeta.

Eran las 10 de la mañana cuando vieron a Castro en el campo y empezaron a seguirlo. Los disparos empezaron afuera del galpón que funcionaba como una vivienda improvisada.

Los peritos contaron 20 vainas y cartuchos en este sector. El sospechoso corrió hasta el interior del galpón a llenar el cargador. Ahí siguieron los tiros y contabilizaron más de 50. Es decir, más de 70 en total.

El primero en caer fue el sargento Coll, que estaba en el servicio de calle y anhelaba llegar a la DDI. Se desangró y murió en el hospital de Luján. Los datos de la autopsia concluyeron que recibió cuatro impactos de bala: uno en el pecho, uno en el cuello, uno en el codo izquierdo y un cuarto en un muslo.

El inspector Núñez también recibió dos disparos, uno en la pierna y otro en la mandíbula. Está grave pero no corre riesgo de vida. Fue derivado al Centro Médico Integral Fitz Roy, de Villa Crespo, en la Ciudad de Buenos Aires.

Díaz Candia sufrió un tiro en una mano y fue dado de alta este martes, mientras que Churquina presenta una "lesión de fractura de la costilla por hematoma producido por impacto de bala sobre el chaleco antibalas", dijeron las fuentes.

Castro quedó detenido y acusado de homicidio agravado por uso de arma de fuego y porque la víctima era un miembro de las fuerzas de seguridad. Por doble homicidio en grado de tentativa con el mismo agravante y lesiones.

El imputado resultó herido en el tiroteo y quedó internado en una sala del Hospital Cuenca Alta, de Cañuelas, con un disparo en el tórax y otro en la cabeza. Según confirmaron fuentes de la investigación a Clarín, tiene "comprometido el hígado, los intestinos y un pulmón".

Castro vivía en este lugar hacía unos dos meses. Alquilaba la habitación junto a una adolescente de 19 años, que también terminó detenida después de golpear a uno de los policías con una escopeta. Quedó presa por obstrucción de la Justicia y sería indagada en las próximas horas.

También analizan su situación para determinar si era víctima de violencia y si se encontraba en este lugar por propia voluntad.

El detenido usó para disparar contra la Policía una pistola Bersa Thunder 9 milímetros que tenía un pedido de secuestro activo de la comisaría 9° de San Isidro por haber sido robada el 18 de diciembre de 2011, confirmó Télam.

La fiscal María Laura Cordiviola, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 10 de Luján, estuvo en el lugar del hecho ordenando las primeras directivas y dispuso que las pericias sean realizadas por personal de Gendarmería Nacional (GNA).

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