Para evitar un golpe anímico en la opinión pública, el comité de expertos que asesora a Alberto Fernández en la pandemia ya le había advertido que las nuevas medidas debían tener "principio y final", para dejar atrás el concepto de "cuarentena eterna" que instaló, con éxito, la oposición en 2020: hoy hubo una escueta protesta en el Obelisco y en otras localidades del país. El último consejo de los expertos, además, fue que era necesario un confinamiento de 21 días. El Presidente lo decretó nueve, hasta el 30 de mayo.

Con la economía en mente, en un débil equilibrio entre la obligada reactivación y la falta de caja para ayudas sociales, el mandatario acortó el periodo reclamado, a sabiendas que el impacto de la menor circulación, con la ansiada disminución de casos, recién se reflejará después en las estadísticas. Hay un asterisco en el DNU: el siguiente fin de semana, el 5 y 6 de junio, se volverá a una virtual Fase 1 en las zonas declaradas en alerta epidemiológica.

En la Casa Rosada no descartan que eso, al menos durante el invierno, no sea una constante. La idea de cerrar sábados y domingos primero surgió en la Ciudad de Buenos Aires, antes de que Fernández avanzara con un confinamiento XL, aprovechando los feriados de la fiesta patria. El primer fin de semana de junio será un experimento: en el Gobierno estiman que quedan por delante tres meses "complicados".

"Vacunas y controles es nuestro nuevo mantra", refuerzan en un despacho de Balcarce 50. A la salida del confinamiento, el 31, llegará un pedido oficial, repetido, para que los gobernadores (y en especial el jefe de Gobierno porteño) no relajen el monitoreo del cumplimiento de las restricciones que regresarán, como el toque de queda nocturno. Eso será la espada de Damocles para, llegado el caso, reclamar un nuevo cierre total.

"Cada provincia puede endurecer más como hizo (el santafesino Omar) Perotti", insinúan la futura dinámica en la Rosada. Fernández apuesta al respaldo del Congreso a través de la bautizada "ley de Pandemia", a pesar del rechazo de Juntos por el Cambio que la calificó de "superpoderes".

Parte de la resistencia social a las medidas se sintió este martes: decenas de marchas se realizaron en distintas ciudades del país para protestar contra el Gobierno y el confinamiento. En Rosario se registraron serios incidentes, con más de 20 manifestantes detenidos, tras enfrentamientos que incluyeron golpes y balas de goma.

El concepto que ya el año pasado esbozaba Axel Kicillof fue tomado esta semana por la ministra de Salud, Carla Vizzotti: restricciones (o cierres) "intermitentes". La funcionaria, que viajó a México para supervisar el envío de los lotes de AstraZeneca con parte de producción local, alertó sobre un grillo que pueda abrir y cerrarse durante todo el invierno, mientras avanza la campaña de vacunación. Con la inmunidad de rebaño aún muy lejos, con la experiencia de países con mejores números de inoculación y que las bajas temperaturas obligaron igual a restricciones, en la Rosada abren el paraguas, publicó Cronista.

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