Será un 24 de marzo distinto. El avance del coronavirus, que derivó en una cuarentena obligatoria en la Argentina, impedirá que la población se manifieste en las calles con las multitudinarias marchas de cada año. Sin embargo, a 44 años del último golpe cívico- militar, la Memoria resiste, abrazada al pedido de Verdad y Justicia por los 30 mil desaparecidos durante la dictadura.

La creatividad se puso al servicio de la causa. Y pese a que la pandemia mantiene en vilo al mundo, Argentina volverá a dejar en claro que no hay olvido posible. ¿Cómo será esta vez? Desde la casa de cada una de las familias que, año tras año, salen a la calle a abrazarse, besarse y compartir un dolor que se transformó en energía para luchar.

"Llenaremos el país de pañuelos desde nuestras casas", anticipa Yamila Zavala Rodríguez, quien tenía cuatro años cuando vio cómo los militares mataban a su padre, Miguel Domingo Zavala Rodríguez, y secuestraban a su madre, Olga, quien permanece desaparecida. "Es un 24 de marzo diferente. No en cuanto a la lucha, a las convicciones y a la memoria, sino en cuanto a las formas. Nosotros siempre estuvimos en las calles durante muchos años, abrazándonos, besándonos , conteniéndonos. Ahora, por esta situación inédita y novedosa de la pandemia, cada uno y cada una desde cada hogar manifestará y seguirá construyendo memoria de la forma que esté a nuestro alcance", explica en diálogo con Ahora Mar del Plata.

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Yamila Zavala Rodríguez junto a Estela de Carlotto.
Yamila Zavala Rodríguez junto a Estela de Carlotto.

Yamila es abogada querellante en delitos de lesa humanidad e integra la Comisión Provincial por la Memoria. Si bien lamenta no poder marchar, prefiere valorar las herramientas que permiten canalizar las sensaciones de un día especial. "Tenemos las redes sociales, con esa consigna que se está generando de hacer pañuelos y colgarlos en nuestras ventanas visiblemente, que es una forma de trabajarlo colectivamente con la familia que sea. Va a ser algo muy fuerte. En algún momento supimos llenar las calles de pañuelos blancos por el 2x1 y hoy llenaremos un país con todos los pañuelos desde nuestras casas", remarcó.

Eleonora Alais es hija de Hugo Alais, abogado desaparecido en Mar del Plata durante la Noche de las Corbatas. Ex integrante de la agrupación HIJOS, forma parte de la Comisión Municipal por la Memoria. Para ella, no poder marchar "es difícil", porque "siempre hemos estado en la calle". "Nos invaden un montón de diferentes sensaciones", reconoce.

"En la Comisión por la Memoria de Mar del Plata hicimos un video vía Whatsapp con compañeros sobrevivientes, porque estamos en cuarentena. Se hizo lo que se pudo y otro compañero lo editó. Ese fue nuestro aporte y nos sumamos a las medidas nacionales de hacer un pañuelazo, con las leyendas que siempre nos acompañaron en estos 44 años", cuenta Eleonora.

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Eleonora Alais.
Eleonora Alais.

Para Alais, el gobierno de Alberto Fernández vuelve a poner en agenda las cuestiones relacionadas con la Memoria, la Verdad y la Justicia. "Hay muchos hijos de desaparecidos en distintos lugares del gobierno nos permite entender que van a estar a la altura para todas las luchas del pueblo en general, no solamente con los desaparecidos. Eso nos da tranquilidad, aunque siempre estamos atentos a lo que pueda suceder", señala.

"Nos preocupa mucho si se da el estado de sitio, por lo que significa darle poder a las Fuerzas Armadas y de seguridad. Siempre ha sido una mala salida. Ya hay varias denuncias de abuso policial: en Jujuy ya hubo violación de los derechos de las personas en manos de la policía", agrega con respecto a una eventual medida en el marco de la emergencia sanitaria por el avance del coronavirus.

Asimismo, Zavala Rodríguez admite que este 24 de marzo "nos encuentra ante un momento complicado, porque venimos de un gobierno neoliberal, en el que hubo muchos despojos y además nos encuentra con una crisis humanitaria en las cárceles, y con gente que está pidiendo comer". "Creo que estamos sintiendo muy fuertemente lo que significa la presencia de un Estado, lo estamos percibiendo empíricamente, lo estamos sintiendo. Hay un gobierno, un Estado presente, que gestiona, articula y decide en pos del beneficio de su pueblo. Es todo lo contrario a un gobierno neoliberal, que deja todo en manos del libre mercado", reflexiona.

Sobre lo que se espera para esta jornada en Mar del Plata, sostiene que "las consignas que se han generado desde Mar del Plata tienen que ver con la lucha, con la huella. Y ese camino a la par que se fue haciendo, hoy nos permite tener esta forma colectiva. Va a ser muy emocionante y creo que también lo podemos trabajar en nuestra familia y difundir en las redes".

LA PRISIÓN DOMICILIARIA, EL PEDIDO DE LOS GENOCIDAS ANTE EL CORONAVIRUS

Una gran cantidad de ex represores solicitó la prisión domiciliaria ante el peligro que genera en las cárceles el avance del coronavirus. Ante esta situación, Eleonora Alais opina: "Es un tema complicado porque entendemos que es una medida que no abarca solamente a los genocidas, sino que hay muchísima gente mayor de 60 años adentro delas cárceles cuya salud corre peligro. Nosotros somos defensores de los derechos de las personas. Es una medida complicada, no tenemos una postura clara. Necesitamos que los represores, al igual que los violadores y femicidas, no tengan derecho a determinados privilegios".

Por su parte, Yamila Zavala Rodríguez sostiene: "Que los genocidas tienen que estar en la cárcel es obvio, pero si es por razones humanitarias, las personas no tienen que estar donde no pueden hacerlo. De todos modos, si no hay riesgo de contagio, los genocidas tienen que estar en el lugar donde están el resto de los reclusos".

Mientras tanto, con el antecedente del repudio de la sociedad marplatense a la prisión domiciliaria de Miguel Ethecolatz, que derivó en el regreso del represor a una cárcel común, Zavala Rodríguez enfatiza: "Lo que paso en Mar del Plata con Etchecolatz fue un reacción colectiva de gran parte de la sociedad marplatense, que no quería genocidas entre sus vecinos".

Por su parte, Eleonora Alais lamenta que Mar del Plata sea el refugio de otros genocidas cuya situación no cobra el mismo relieve que la de Etchecolatz. "Otros represores, sin un nombre tan resonante, son protegidos. Mar del Plata parece ser siempre la ciudad que los alberga: hay más de 30 represores a quienes nadie controla. Ellos no tienen pulsera y no se puede saber si violan su prisión domiciliaria. En el caso de Demarchi, los garantes son sus familiares, que antes lo ayudaron a fugarse. Estamos muy preocupados, creemos que el caso Demarchi es un icono a seguir y no bajaremos los brazos", concluye.

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