En medio de la estructura de carpas que todavía siguen en pie gracias al apuro de cierre de temporada por la cuarentena, bastante inquieto en sus movimientos, un elefante marino se instaló en las playas de La Perla y poco interés demostraba en volver al mar.

Vecinos que recorrían la zona dieron aviso a policía y pronto aportaron su colaboración personal del Cuartel de Bomberos Centro como al área de Defensa Civil y Guardaparques del municipio, que pronto acudieron al llamado y trataron de mantener al animal tranquilo, sin molestias y con el camino libre si es que pretendía regresar al agua.

La bióloga Natalia Martino fue quien en principio lidió con este mamífero de enorme porte, decidido a disfrutar de esas arenas. “Es un macho joven y que estaría en proceso de muda, haciendo una escala de paso”, consideró la profesional.

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Se lo advirtió sano, en buen estado y muy activo. Se movió en este sector de Playa Saint Michel y se convirtió pronto en una atracción para todos aquellos que estaban realizando caminatas por el sector.

De hecho avanzó sobre aquellos que intentaban asistirlo, no con agresividad pero sin con insistencia. Se había alejado más de 50 metros de la orilla del mar, más cerca de la estructura de servicios del balneario.

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Para manejar la situación con mayor seguridad y sin riesgo se improvisó un acordonamiento de la zona para evitar que los curiosos se acerquen más de la cuenta e incomoden al animal.

Pocos minutos antes de las 17 los esfiuerzos de los especialistas tuvieron su resultado y el elefante marino pudo regresar al mar, para retomar su rumbo.

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