Nos estamos pasando de hambre. Las raciones de comida son escasas”, dijeron los presos del Instituto Penal Penitenciario de Chubut, ubicado sobre la Ruta Nacional N°3, entre las ciudades de Trelew y Puerto Madryn.

Los reclusos le enviaron una carta al ministro de Gobierno de Chubut, Federico Massoni, donde amenazaron con “realizar una huelga de hambre sin precedentes” si no consiguen respuesta.

Son en total 65 internos quienes hicieron llegar su reclamo también a los medios de comunicación.

“Solicitamos a la brevedad intervención gubernamental y judicial para una entrevista con los detenidos e intentar resolver cada punto de este petitorio. Cuatro son los pabellones y cada uno de los mismos cuenta con 17 internos”, aclararon según publica hoy el diario Jornada.

Y continúa: “Sr. Ministro, tenga a bien tomar este escrito como un reclamo justo y considerar lo expuesto”. También le pidieron “aportar su parte humana y ejecutiva” para atender la problemática que lo aqueja.

Los presos le hicieron saber al Gobierno provincial que hay mala iluminación, que es peligrosa la ruta que bordea la cárcel y que usan sus familiares para llegar hasta allí y solicitaron que se ponga una garita para los que llegan en colectivo y deben caminar hasta el penal.

Otra de las cosas que denunciaron es que no hay ambulancia y que solo existe una camioneta tipo Traffic para tal fin, que nunca se utilizó para ellos y que bien podría ponerse en servicio “para transportar a nuestros familiares los días de visita”.

Además, pidieron que se les pague por asistir a los talleres y cursos técnicos-profesionales “para poder lograr un ingreso económico y, de alguna manera, poder solventar los gastos” familiares; y que se agregue un día más de visita semanal.

En referencia al tema de la comida, además de marcar que las raciones de comida son escasas, aseguraron: “Hablando mal y pronto, nos estamos pasando de hambre”. En ese marco, solicitaron una cacerola familiar de aluminio para calentar la comida, un microondas, una estufa, una heladera o freezer y una cocina. Todo para equipar el sector gastronómico del penal.

Otro de los puntos que mencionaron en el texto es que la asistencia médica es insuficiente. Así, revelaron que hay muchos presos con HIV, gastritis crónica, discapacidades motrices, un trasplantado renal, pacientes con hipertensión, úlceras y artrosis. “Solicitamos que se atienda a esta situación y se otorguen medidas alternativas, como la prisión domiciliaria”.

También reclamaron que les cambien los colchones.

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