Pablo Cuerelly nunca imaginó que a los 46 años iba a necesitar un trasplante de hígado para poder vivir. Hace deporte, se realiza estudios con frecuencia y sus hábitos son saludables. Sin embargo, una hepatitis fulminante pero silenciosa, que sólo se detecta con un examen específico, le provocó una cirrosis aguda que lo llevó a una situación desesperante: necesita un trasplante de hígado y está primero en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

"Desde que tuvimos el diagnóstico, hace más de dos meses, él fue empeorando. Él es deportista, súper sano y esto fue de repente, fue un balde de agua fría", explicó Romina, esposa de Pablo, en diálogo con Ahora Mar del Plata.

Una descompostura por una insuficiencia hepática fue el primer síntoma que detectó Pablo. "Se empezó a poner amarillo, fue a la guardia y quedó internado. Le hicieron estudios y ahí nos dijeron que era una Hepatitis B vieja, que se activó por segunda vez y le provocó la cirrosis", indicó Romina. "Hay mucho prejuicio sobre la Hepatitis B, pero en realidad hay una minoría que puede ser autoinmune o puede que no se sepa cómo se contagia. Ese es nuestro caso. Es una enfermedad silenciosa que sólo sale en un estudio preciso. Si no lo hacés, podés tenerlo sin saberlo", agregó.

A Pablo y a Romina les cuesta entender el por qué de esta situación. "El hace running, entrena mucho, corre carreras y siempre se hace estudios, una persona súper sana", destacó Romina.

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Pablo estuvo internado hasta el último jueves, cuando recibió el alta. No obstante, sus estadías en la clínica se repiten con frecuencia a la espera de la llegada del órgano. "Está con internación domiciliaria hasta que llegue el órgano. Pero son un par de días, se descompensa y lo vuelven a internar. Así estamos desde el 1 de junio", lamentó Romina.

"Sabemos que no podemos esperar mucho más", advirtió Romina con respecto a los tiempos del trasplante. "De hecho le van a poner factor cero porque no podemos esperar a que llegue un órgano de su factor sanguíneo. Se necesita un donante cadavérico, porque necesita el órgano completo", agregó.

Sobre el día a día de Pablo, Romina explicó que "está estable, pero no tiene energía para nada. Sólo se levanta al baño y perdió toda la masa muscular".

"La difusión es importante, quizás hay alguna persona que tiene algún ser querido con el que ya no se puede hacer nada y entiende la importancia de cuántas vidas puede salvar esa persona. Una parte de ese ser puede seguir viviendo a través de otra persona", concluyó Romina.

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