Carlos Wagner, el ex presidente de la Cámara de la Construcción durante el kirchnerismo, brindó la declaración más trascendente para la investigación de los cuadernos de las coimas. Uno de los empresarios "favoritos" de Cristina Kirchner dio el viernes detalles sobre el reparto de la obra pública entre las empresas del sector y reconoció que existió un mecanismo de retornos y coimas a los ex funcionarios.

Lo más relevante fue la descripción de la metodología. Dijo que los adelantos, que eran de entre el 10 y el 20% del precio del proyecto y que sirven para poner en marcha el obrador y acopiar material, se devolvían a la banda del Ministerio de Planificación. Para hacer los primeros trabajos se utilizaba el IVA, que no se depositaba y se difería.

"Wagner hizo un aporte importantísimo a la causa, el más importante de todos", señaló a La Nación una fuente con acceso a la investigación. El empresario arrepentido firmó un acuerdo con la Justicia, se convirtió en imputado colaborador del expediente y salió en libertad.

Así, el empresario marcó una profunda diferencia con el resto de los empresarios imputados, que vienen afirmando que las entregas de dinero en efectivo a Roberto Baratta eran meros aportes a la campaña electoral.

Pero hubo más novedades ayer en Comodoro Py. Además del constructor, declaró como imputado Luis Betnaza, directivo de la compañía Techint.

Jorge Neira y Gerardo Ferreyra, ambos de la empresa Electroingeniería, siguieron caminos distintos. Neira se arrepintió y confesó que pagaba coimas, mientras que el socio de la firma cordobesa amplió su indagatoria, pero argumentó que como militante solo hizo aportes para la campaña.

Claudio Glazman, ex director de Sociedad Latinoamericana de Inversiones, también confesó haber pagado retornos y salió en libertad.

El viernes por la noche hubo dos detenciones más. Los empresarios Juan Carlos Lascurain y Raúl Vertúa, que habían declarado en la semana y negado su participación, quedaron presos. Además, Claudio Uberti, conocido por el escándalo de las valijas, y José María Olazagasti, exsecretario de De Vido, eran buscados para ser detenidos.

Wagner mencionó a Baratta y a José López como los brazos ejecutores de esa recaudación de dinero negro y dijo que respondían a Julio De Vido. "Yo era el 'che pibe'", dijo el empresario, que, tras firmar el acuerdo, quedó en libertad. El constructor describió un sistema cartelizado, donde las licitaciones se distribuían coordinadamente entre empresas y los consorcios de la obra pública. Y dio detalles de hasta el lugar donde se reunían a distribuir las obras.

El empresario estuvo alrededor de cuatro horas en la fiscalía de Carlos Stornelli, bajo un estricto operativo de seguridad. Pasadas las 15, se conoció que el fiscal había suscripto un acuerdo con el empresario, tras considerar que sus declaraciones eran de máximo valor para la causa. Al anochecer, el juez Claudio Bonadio homologó ese convenio para que Wagner sea imputado colaborador y el empresario quedó en libertad.

Wagner, de 76 años, en un momento, citó una frase del ex secretario de Obras Públicas: "Las empresas no son de ustedes, son del pueblo. Ustedes son gerentes".

Fue, además, uno de los empresarios más beneficiados por el kirchnerismo. Acumuló contratos por más de $6900 millones durante la última década. Su constructora Esuco se posicionó en el séptimo puesto del ranking de contratistas del Estado, de acuerdo con datos del exministro de Planificación Julio De Vido.

Fuente: La Nación.

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