El Parador Ariston es una emblemática obra que realizó en 1948 el arquitecto húngaro Marcel Breuer. En Latinoamérica este edificio, ubicado en el barrio La Serena, es su única huella y está en estado de abandono. Ahora una fundación reunirá fondos para recuperar el espacio.

Hace unos días una joven firmó un contrato para comprar y restauraresta joya arquitectónica y lo compartió en su cuenta de Twitter. "Firmé un contrato con los dueños del Parador de Marcel Breuer, Ariston, Mar del Plata. Tengo seis meses para recaudar fondos para adquirirlo con mi fundación", publicó Vanessa Bell.

El la publicación aseguró que “lanzará una campaña internacional de crowdfunding para su restauración". Se trata de un “proyecto filantrópico” que se hará a través de la Fundación Ariston.

Diseñado para funcionar como espacio gastronómico y salón de fiestas, albergó distintos emprendimientos, como cafeterías, discotecas y hasta una parrilla. El deterioro de esta joya del movimiento moderno, una silueta de trébol de cuatro hojas plasmada en dos plantas, comenzó con su cierre definitivo en 1993.

"Me propuse encontrar a los dueños y generar una propuesta que asegure la posibilidad de mantener al parador como patrimonio cultural", explicó al diario La Nación, la joven que además se dedica a hacer tours de diseño y arquitectura.

Le quedan menos de 180 días para recaudar los US$300.000 fijados como valor de lo que queda del inmueble. "Una vez concretada la compra se continuará con la recaudación para financiar todo el proceso de restauración", argumentó.

El trabajo del CONICET sobre el edificio

Dos investigadoras marplatenses participan de la puesta en valor del Parador Ariston. María Beatriz Valcarce, investigadora independiente, y Marcela Vázquez, investigadora principal, ambas con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA-CONICET, UNMDP), realizaron un diagnóstico del avance de corrosión de la estructura del edificio a pedido de sus actuales propietarios. El Parador se encuentra a menos de 100 metros del mar, expuesto a procesos corrosivos que podrían afectar el acero de refuerzo del hormigón armado.

“En condiciones normales, el hormigón puede prevenir la corrosión del acero de refuerzo ya que favorece la formación de una película de óxidos protectora que contribuye a que la velocidad de corrosión sea mínima. Sin embargo, la presencia de agentes agresivos propios del ambiente marino deteriora la calidad de esta película protectora y genera condiciones propicias para el inicio de la corrosión de los refuerzos”, explicaron las investigadoras al sitio del Conicet en Mar del Plata. La corrosión del hormigón puede generar grietas que eventualmente generen desprendimiento de material, poniendo en peligro la seguridad de las personas que circulan en las inmediaciones de la construcción.

La evaluación de las especialistas mostró que algunos sectores se requieren inmediata atención para frenar el deterioro y recomendaron al propietario medidas de prevención y reparación, pero no se observaron indicios de procesos de corrosión que parezcan poner en riesgo la integridad de la estructura.

“Los actuales propietarios del inmueble están interesados en poner la estructura en valor y su incorporación al patrimonio histórico local, y nosotras esperamos haber contribuido a que el patrimonio de la ciudad recupere pronto una obra emblemática, para que pueda ser visitada y disfrutada por marplatenses y turistas”, concluyeron las investigadoras.

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