En su segunda acepción el diccionario de la Real Academia Española sostiene que un paradigma es una teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento. Es un concepto que alude a aquellos aspectos relevantes de una situación que pueden ser tomados como un ejemplo. Suelen ser utilizados para explicar procesos y ayudan a establecer lo que es “normal o legítimo” como conocimiento e intervención, mientras sean coherentes con la creencia vigente.

El fenómeno de la nueva longevidad que estamos viviendo y que según las tendencias y proyecciones será protagonista durante las próximas dos a tres décadas viene a patear el tablero, no solo del actual paradigma sobre lo que se cree y piensa de la vejez, sino de otros aspectos que hacen a la sociedad actual.

Cuando hablamos de nueva longevidad no solo hablamos de un número cada vez más creciente de personas mayores, que en Mar del Plata son cerca del 26% de la población, sino de una expectativa de vida que se extiende con personas más saludables, activas y que deciden ser protagonistas de su vida y la comunidad de la que forman parte a través de una vida independiente, de su opinión política con el voto, del consumo, de su trabajo no remunerado y voluntario (como cuidar a los nietos o un familiar enfermo) o en decisiones más personales como separarse de su compañero o compañera de toda la vida y volver a enamorarse. Eso es la nueva longevidad. De eso se trata y es de esperar que todo este grupo de personas mayores cambien las reglas de juego de nuestras relaciones sociales y comunitarias.

La nociones socialmente aceptadas de las etapas que conforman el curso de vida, de lo que se entiende por “jubilación” o retiro, de la necesidad de cuidados que parte de este grupo de adultos y adultas mayores, así como las obsoletas ideas que se tienen sobre la sexualidad de quienes podrían ser nuestros padres y abuelos están –y cada días más – bajo escrutinio y reformulación. Sin dudas la realidad está cambiando de la mano de estos nuevos actores que nos muestran que la “recreación” que podría significar el derecho de una jubilación, cada día se transforma más en una “re-creación” que los tiene como protagonistas de una vida que está diseñada para tener múltiples transiciones o reinvenciones, al contrario de lo que ocurrió durante la mayor parte del siglo XX, donde la configuración social apenas consideraba una etapa de educación, otra de trabajo y finalmente una de jubilación.

Las personas mayores de hoy nos están mostrando cómo hacer frente a un desafío para el cual la mayoría de ellos no se prepararon: vivir más tiempo que sus propios padres o abuelos. Para quienes venimos por detrás en el camino de la vida, las nuevas ideas y los nuevos ejemplos que nuestros “viejos o viejas” nos muestran son una forma de comenzar a pensar, imaginar y porque no diseñar un futuro de nueva longevidad. Futuro que como vemos requerirá de nuevos paradigmas.

Dr. Diego Bernardini

Profesor Titular de Medicina, Universidad Nacional de Mar del Plata.

doctor.bernardini@gmail.com

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