viernes 27 de enero de 2023

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Historia conmovedora

Una oportunidad para Julio: de estar en situación de calle a ayudante de cocina en restaurante frente al mar

Llegó desde Buenos Aires en busca de empleo y se alojó en el Hogar de Nazareth. Una nota periodística le abrió camino a un puesto que hoy disfruta. "Tener trabajo es lo mejor que le puede pasar a una persona", dice.

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La historia tuvo final feliz. El protagonista es un hombre que llegó desde Capital Federal en busca de trabajo y, sin referencias, debió buscar refugio en un hogar para personas en situación de calle. Allí, con la fortuna de una nota periodística de por medio, se le abrió el camino para que hoy no solo haya conseguido empleo sino que puede alquilar su propia casa.

“Tener trabajo es lo mejor que le puede pasar a una persona que está en mi situación”, dice Julio Ricardo, que tiene varios años de experiencia en gastronomía y acaba de encontrar un puesto de bachero, con primeros pasos como ayudante de cocina, en el restaurante de un parador de La Perla.

Había pasado casi 20 días alojado en el Hogar Nazareth, luego de pasar algunos otros como “trapito” en las calles para hacerse unos pesos y a la espera de una oportunidad.

En esas circunstancias lo cruzó una periodista de Teleocho Informa, que hacía una nota en el lugar y le preguntó sobre su situación. Entonces Julio contó que no tenía recursos, que quería trabajar y esperaba una oportunidad.

“A las dos horas recibí un llamado con una propuesta”, cuenta ahora, ya con el delantal puesto y frente a la parrilla donde prepara algunas carnes que se servirán en mesas frente al mar.

Mercedes, la encargada de Vista Norte, contó que alguien vio la nota, les contó del caso, se encargó de comentarle al dueño y a través de un tercero se contactaron con Julio para que fuera a una prueba. “El primer día no pudo venir porque no tenía plata”, contó.

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En estos primeros días todo parece marchar de lo mejor. “Estamos súper satisfechos. Entró como bachero pero con ganas de aprender un montón, queremos que aprenda con la parrilla”, señaló la encargada, feliz porque además ya pudo alquilar para vivir. “Esa fue la felicidad más grande”, contó.

El propio Julio ratificó esa emoción de tener su propio hogar sin dejar de recordar y reconocer a la gente del Hogar de Nazareth y al padre Hernán, que le dieron su pleno apoyo en esos días de abrigo y atención.

Dijo que ahora tiene “un trabajo hermoso” y en el que estima que se quedará durante toda la temporada.

Por eso dejó como mensaje la voluntad de buscar la oportunidad desde el trabajo. También dejó el suyo Mercedes, la encargada, sobre este paso dado con una persona que venía de estar casi en situación de calle. “No hay que tener miedo sino que hay que conocer a la persona, darle la posibilidad y ahí seleccionar”, dijo y puso como ejemplo que Julio, a su prueba, vino con otra persona, pero solo lo emplearon a él. “Cuando uno ve puede confirmar que tienen capacidad”, aclaró.

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