En menos de 5 minutos se le fue el partido. Otra vez, a Peñarolno le alcanzó con ser competitivo ante un rival de mayores recursos. Jugó 35 minutos en buen nivel ante San Martín de Corrientes, pero sufrió un parcial de 13 a 0 en contra en el inicio del tercer cuarto y, pese a que reaccionó con mucho empuje y un buen ingreso de Tomás Monachi, no pudo revertir el resultado y cayó 84 a 75 como visitante.

De esta manera, el equipo marplatense acumula 11 derrotas consecutivas y sigue profundizando su peor racha histórica. El “Milrayitas” volverá a jugar el próximo martes ante Olímpico de La Banda en el Polideportivo, en el primero de una seguidilla de cinco partidos consecutivos como local. El ala pivote Kyle Austin debutó con 20 puntos (5/8 en triples) en 31 minutos, mientras que el escolta Brandom Davis se presentó con 4 puntos en 18 minutos.

Leonardo Gutiérrez decidió poner de entrada el quinteto ideal. Debutaron los extranjeros recién llegados, con Gianella en la conducción, Vaulet como alero y Tintorelli como pivote. En ese contexto, Davis y Austin produjeron de inmediato. Con agresividad para atacar el aro en penetración y con tiros de tres puntos. Y como la defensa colectiva fue aceptable, Peñarol ganó el primer cuarto 25 a 18.

El goleo bajó en el segundo segmento. San Martín impuso condiciones desde su defensa y encontró gol con Ricky Harris, el único que escapó a las previsiones de la defensa “Milrayitas”. Sin embargo, pese a la mejoría correntina, como Austin (17 puntos en el primer tiempo) y Vaulet se mantuvieron certeros, Peñarol se fue al descanso ganando por la mínima (37-36).

Pero una enorme sequía ofensiva castigó al equipo marplatense en la reanudación. Estuvo 4 minutos y medio sin convertir y sufrió un parcial de 13 a 0 en contra. Y si bien pudo capear la tormenta con una ráfaga de Monacchi, el dominio de San Martín se reflejó en el cierre del segmento (60-50).

Las pérdidas en el inicio del último cuarto condicionaron la reacción de Peñarol. Y pese a que nunca se fue del partido, no tuvo la lucidez para terminar de inclinar el juego a su favor y lamentó una nueva derrota.

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