La problemática no solo es por el sonido de la música y el bullicio, sino también por las personas que se quedan "merodeando".

"Nos dejan a la deriva con toda la juventud por la calle. No podemos dormir", expresó Carlos Lodato, vecino de El Alfar, en Ahora Noticias.

El damnificado graficó que "los jóvenes salen a las 6 de la mañana y hacen sus necesidades en la entrada de los chalets y otras cosas también. Es increíble lo que tenemos que ver o escuchar cuando vivimos en un barrio tranquilo, una reserva forestal".

Lodato especificó que los vecinos "quieren que se hagan las fiestas pero con mayor control, y que se extiendan como máximo hasta las 3 de la mañana".

No obstante, los operativos de Tránsito impiden que los asistentes a los eventos estacionen en la banquina lo cual sería "muy riesgoso para la vida de todos".

"Falta mucho control de ruidos molestos, porque mandamos mensajes y no responde nadie, y de inspección general", concluyó.

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